EL REY CAMBIA CHAQUETAS

ENRIQUE IV


Título Original: Henri IV

Año: 2010

Duración: 155 min.

País: Alemania, Austria, Francia, España

Director: Jo Baier

Reparto: Julien Boisselier, Armelle Deutsch, Marta Calvó, Joachim Król. Hannelore  Hoger, Ulrich Noethen 

Marco Temporal: 1561-1610

Marco Espacial: Francia




Francia, 1561. El país más poderoso de Europa está desgarrado por un guerra de religión. Por un lado, los católicos que controlan la corte de París. En el otro lado, los protestantes, conocidos como los hugonotes. En un principio estos eran una minoría, pero luego se le fueron uniendo cualquier persona que estuviera descontenta con el gobierno de París. En París Catalina de Médicis hace sus reglas de estado. Ella está tratando de mantenerse en el poder para sus tres hijos. Sin embargo, en el sur de Francia, en el pequeño reino de Navarra, un adversario está creciendo. Alguien del que ella no sabe nada. Dos años después un díscolo e indisciplinado niño, el joven príncipe Enrique, recibe una misteriosa visita en su apartado reino, es el visionario Nostradamus que le señala como el futuro rey de Francia.

La película va a seguir la vida del rey francés Enrique IV desde su tierna infancia como príncipe en Navarra hasta su muerte ya como rey de Francia en 1610. Estrenada en cines en 2010 se lanzó en algunas televisiones dos años después como una miniserie de dos episodios. Realizada como una coproducción austro-alemana también participó Francia, como era de esperar, y España que aportó algún que otro actor, y donde por cierto no tengo constancia que se haya estrenado ni en cine ni en televisión. La base del film eran las novelas del escritor Heinrich Mann, "La juventud del rey Enrique IV" y "La madurez del rey Enrique IV", que habían cosechado un notable éxito de crítica y público, y que por tanto era de esperar que la película consiguiera lo mismo o más, ya que incluso se realizó una adaptación para teatro. Vamos que si alguno no había leído las novelas, ido al cine, o encendido la televisión, podía ir al teatro, es decir que si alguno no conoce la obra es por pura vagancia (menos en España que salvo las novelas que sí se publicaron, del resto ni olerlo). El éxito esperado no acompañó a la película e incluso la crítica se cebó con ella.

Con "Enrique IV" asistiremos a las guerras de religión en Francia, al reinado de Carlos IX, la boda entre Margot y Enrique que desembocará en la famosa matanza de la noche de San Bartolomé, las intrigas de la reina madre Catalina de Medicis, el reinado de Enrique III, y finalmente el ascenso de Enrique IV al trono y su final. Los sucesivos reyes de Francia, Catalina, Margot, el almirante Coligny, el duque de Guisa, en fin un "quién es quién" de la Francia de los últimos Valois y del primer Borbón hacen acto de presencia en el film. La película es deudora del film de 1994 de Patrice Chereau "La Reina Margot", pero continúa después de lo relatado en éste.

Teniendo de base una buena historia, recogiendo el testigo donde lo dejó un film de éxito internacional, "Enrique IV" debería haber triunfado, pero tal vez no se consiguió el tono adecuado. Los Valois son mostrados como una panda de degenerados infantiloides y eso en lugar de hacerlos creíbles los llegaba a convertir en caricaturas. El propio protagonista demasiado superficial en sus actos y acciones no llega a conectar con el público, y es inevitable recordar a aquel otro Enrique IV de "La reina Margot", interpretado por Daniel Auteuil que se nos muestra como un auténtico superviviente; aquí, el rey parece arrastrado por las circunstancias y a veces incluso indiferente a ellas. Pero a pesar de las críticas "Enrique IV" cumple con creces, y compone un magnífico mosaico donde se engarzan las piezas de una convulsa época en Francia cuando termina una dinastía y comienza otra nueva, de forma que es de imprescindible visionado para todo buen aficionado al género histórico.

EL POLIORCETES CATALÁN

VICTUS


Título Original: Victus


Autor: Albert Sánchez Piñol


Año de Publicación: 2012


País: España


Marco Temporal: 1705-1714


Marco Espacial: España




"Si el hombre es el único ser que posee una mente geométrica y racional, ¿por qué los indefensos combaten al poderoso y bien armado? ¿Por qué los pocos se oponen a los muchos y los pequeños resisten a los grandes? Yo lo sé. Por una palabra. 

Nosotros los ingenieros de mi siglo, no tuvimos un oficio, sino dos. El primero, sagrado, construir fortalezas; el segundo, sacrílego, destruir fortalezas. Y ahora que estoy hecho un Tiberio, dejadme que os revele la palabra. Esa Palabra. Porque, amigos míos, enemigos míos, insectos todos en la circunferencia diminuta de este nuestro universo, yo fui el traidor. Por mi obra expugnaron la Casa del Padre. Yo rendí la ciudad que me había sido dado defender, una ciudad que desafió el poder de dos imperios coaligados. La mía. Y el traidor que la entregó fui yo.

Lo que acaban de leer era la primera versión de esta página. Cuando la escribí debía de estar melancólico, o borracho. Luego quise suprimir el párrafo en cuestión, por afectado y mariposón. Es más propio de un chupapollas como Voltaire.

Pero ya lo ven, la elefanta austríaca a la que dicto estas memorias se niega a suprimir el párrafo."

Este es el comienzo de la novela "Victus" y en esas pocas líneas queda resumido con que nos vamos a encontrar en la novela. Unas supuestas memorias autobiográficas de un ingeniero catalán experto en fortificaciones, que participará en el asedio de Barcelona en 1714, y que dicta sus palabras a una austríaca a la que se dedica a insultar página sí, página también. El carácter del personaje ya queda más que esbozado en las primeras líneas, y nos vamos a encontrar con un tipo deleznable la mayor parte de las veces, tierno otras, odioso casi siempre, y deslenguado permanentemente, que se mueve en los años en que la Guerra de Sucesión azotaba España enfrentando a los ejércitos de Felipe de Borbón contra los del Archiduque Carlos.

El personaje protagonista de la novela, Martí Zuviria, es una especie de Harry Flashman a la catalana. Pero a diferencia del antihéroe británico que se ríe de todo y de todos, comenzando por sí mismo, el personaje de Sánchez Piñol sólo ridiculiza e insulta aquello que no casa con su estrechez de miras, haciendo gala de un nacionalismo cerril más propio de un iletrado montaraz que de un ilustrado ingeniero. Son esas partes las que hacen rechinar los dientes al lector no catalán, en una novela por otra parte muy entretenida y normalmente ilustrativa. No sé si el escritor se veía en lo obligación de contentar a editores o subvencionadores, o las ideas nacen de su propio intelecto, pero en general no benefician en nada a la obra, que por otra parte se deshace de ellas en su segunda parte (que ya comentaremos).

"Victus" es entretenida, fácil de leer, con mucha información interesante, aunque, como muchos han puesto de relevancia, no toda exacta ni verídica, pero al fin y al cabo es una novela, no un libro de texto. El escritor puede usar el contexto como mejor se avenga a sus necesidades literarias, pero en una novela de carácter histórico se le suele exigir un mínimo, que en general Sánchez Piñol cumple. Todo lo cual no quita que cuando suelte perlas del más furibundo catalanismo independentista suene a oportunismo innecesario. Y es innecesario porque si en un principio debió de pensar en ella como una novela nacida para el consumo catalán, la calidad de la misma la ha catapultado a cosechar éxitos en los mercados nacionales (¡que paradoja!) e incluso internacionales hasta el punto que se plantea cómic, juego de mesa e incluso una película.

El lector aficionado a las novelas de historia debe leer "victus", se divertirá con las ocurrencias del pícaro protagonista, con su carácter y sus extravagancias. Pero ojo si uno es español, no catalán, es posible que acabe con un cabreo monumental, si además es de origen navarro o castellano puede que termine con una grave apoplejía o termine echando espuma por los labios y acordándose de la familia del insigne escritor, y sí, a los habitantes de los llamados "països" también les cae alguna que otra. Sin embargo si eres catalán independentista, convencido de la superioridad moral e intelectual de tus paisanos seguro que conviertes a "Victus" en tu libro de cabecera.   

Pero ¿y el contenido histórico? se preguntarán algunos. Pues salvo las licencias, que hay unas cuantas, el asedio de Barcelona, los combates y técnicas de sitio son magníficamente narradas, los hechos se adornan con personajes muy bien retratados en su psicología a los que es relativamente fácil tomarles cariño a pesar de sus toques de modernidad. Se podría comentar mucho más pero mejor nos vemos en la segunda parte, "Vae Victus".

EL REY JOROBADO

RICARDO III Y SUS MUCHAS CARAS

Ricardo III, rey de Inglaterra, es una de esos monarcas con bastante mala prensa. Retratado como un ser mezquino, maligno, resentido, y francamente malvado, casi todo gracias a la obra de teatro de William Shakespeare. al adaptarse a la televisión o al cine, o al pintar cuadros de su vida, casi siempre se buscó esa visión negativa del personaje, a pesar de que muchos historiadores no están de acuerdo con ella. Repasemos la trayectoria del desdichado monarca.

Orígenes. Hijo de Ricardo Plantagenet, duque de York, era el que hacia el número 12 de 13 hermanos, de forma que a su nacimiento en 1452 eran más bien pocas sus posibilidades de ascenso político, y desde luego muy lejana la posibilidad de que llegara a ser rey. La sociedad de Anticuarios de Londres posee la copia de uno de los retratos más antiguos del rey, fechado en torno a 1520. Sin lugar a dudas la primera gran interpretación de la tragedia del rey es la de Laurence Olivier en "Ricardo III (1955).
La joroba. La obra de Shakespeare retrató al rey como un maquiavélico asesino dotado de todos los defectos morales y físicos, incluida una joroba que le hace ser un ser amargado y resentido. Sin embargo esa visión negativa no siempre fue compartida por todos. El estudio de su esqueleto ha revelado que sufría una ligera escoliosis que podía hacer que tuviera un hombro más alto que otro, pero no una joroba. El retrato del rey fechado en el siglo XVI se expone en la Galería Nacional de retratos de Londres, El especialista en películas de terror, Vincent Price, fue el rey Ricardo en "La torre de Londres" (1962). 
Infancia. Su padre y su hermano mayor murieron en la batalla de Wakefield en 1460, y él y su hermano George fueron enviados a los Países Bajos con su madre. Volvió a Inglaterra tras la derrota de los Lancaster y la coronación de su hermano como Eduardo IV en 1461, cuando aún no había cumplido los 9 años. Continúa su educación en casa del "hacedor de reyes", el Conde de Warwick, durante unos cuantos años, al tiempo que su hermano le concedía títulos. La popularidad de la tragedia escrita por el más famoso escritor inglés hizo que muchos actores se hicieran retratar vestidos como el rey Ricardo, como es el caso del cuadro de B. Muns que pinta a sir John Martin-Harvey de dicha guisa. La tele serie británica "La guerra de las Rosas" (1965) tuvo a un joven Ian Holm como Ricardo.
Vuelta al exilio. En 1470 la traición de Warwick obliga a el rey Eduardo y a su hermano Ricardo, que le sigue siendo fiel, a huir hacia el exilio, de nuevo en los Países Bajos. En 1471 el joven Ricardo participa activamente en las batallas de Barnet y Tewkesbury que le dan la victoria a su hermano, y le devuelven al trono en 1471. Una pintura de un joven con una espada rota, datado en torno a 1523, se ha identificado como un retrato de Ricardo III. Ron Cook se metió en la piel del torturado monarca en "La tragedia de Ricardo III"(1983).
Al servicio de Eduardo. Casado con Anne Neville, Ricardo se mantiene leal a su hermano Eduardo que le recompensa con títulos y prebendas, Guardian de marchas, Condestable de Inglaterra, Gran Chambelán, lord Almirante. Los títulos conllevaban también la entrega de tierras, y Ricardo se convierte en una especie de gran señor del Norte, aunque siempre bajo el control y supervisión del rey Eduardo. En 1955 Salvador Dalí pinta el retrato de Laurence Oliver en su papel de Ricardo III, cuadro que se encuentra en Figueres en la fundación Gala-Salvador Dalí. En la serie "La víbora negra" el actor Peter Coook es el rey Ricardo III.
La muerte de George. El segundo de los hermanos supervivientes del rey Eduardo, George, duque de Clarence, tenía la fea costumbre de conspirar contra su hermano y de aliarse con sus enemigos. La manía de asignarle muertes a Ricardo llegó a culpabilizar a éste de que George fuera ejecutado. La realidad es que Eduardo IV harto de las conspiraciones de la oveja negra de la familia, mandó apresarlo, luego fue juzgado por traición, y ejecutado en privado. Los rumores llegaron a decir que por su afición al vino fue ahogado en ese mismo licor en el año de 1478. El cuadro de Ricardo y Lady Anne de E. A. Abbey fue pintado en 1896. Una modernización de la tragedia de Shakespeare fue interpretada por Ian McKellen trasmutado en un dictador moderno en la versión "Ricardo III" de 1995. 
La muerte de Eduardo. El rey Eduardo IV muere en 1483. Las malas lenguas especularon que Ricardo había acelerado su muerte a base de veneno. La realidad es que los excesos lo habían llevado a una vida poco saludable habiendo engordado considerablemente, y al final una posible combinación de fiebre tifoidea y neumonía lo llevaron a la tumba, sin que su hermano tuviera que hacer nada para que pasará al más allá. Antes de morir nombró a Ricardo como Lord Protector del reino. Graham Turner pintó al rey a punto de entrar en combate en la batalla de Bosworth. Al Pacino también interpreta al rey en otra extraña versión de la tragedia de Shakespeare en "Looking for Richard" (1996). 
La muerte de los príncipes. Los dos hijos del rey Eduardo quedan bajo la protección de su tío. Eduardo y Ricardo, los dos jóvenes príncipes, son declarados bastardos por el Parlamento, y confinados en la Torre de Londres. Un tiempo después el mismo año de 1483 mueren, según algunos por orden de su tío Ricardo que les hace ahogar con una almohada. Sin embargo el destino de los príncipes sigue discutido, y para algunos su asesinato a manos de Ricardo no está demostrado, y se barajan otras muchas posibilidades, pero la propaganda de la nueva dinastía que derrocaría a Ricardo III se encargó de cargarle los muertos a éste.  El castillo de Cardiff tiene una colorida vidriera con el retrato del rey Ricardo III. Precisamente un episodio de la serie "Expediente misterio"(2010) tiene como protagonistas a "Los príncipes de la Torre", y en él Aaron Scully es el rey.
Ricardo, rey. Declarados bastardos los hijos del anterior rey, Ricardo sube al trono como Ricardo III, pero miembros de la nobleza conspiran contra él. Las ejecuciones de rebeldes comienzan, y pronto se busca un candidato para suceder al rey. Los opositores lo encuentran en Enrique Tudor. Desde 1483 a 1485 Inglaterra es azotada por una guerra que enfrenta al rey con los partidarios de los Tudor. El danés Nicolai Abildgaard pinta entre 1780 y 1789 a un Ricardo III acosado por los fantasmas de sus asesinados antes de la batalla final. En "La Reina Blanca"(2013) Aneurin Barnard interpreta a un muy convincente Ricardo III. 
La muerte de Ricardo. El 22 de agosto de 1485 las tropas de Ricardo se enfrentan a sus enemigos en la batalla de Bosworth. A pesar de la superioridad numérica algunos de los partidarios del rey lo abandonan, otros mueren. Él se lanza con su caballo buscando la muerte de su enemigo pero queda atrapado en un barrizal, allí es rodeado y muerto por los soldados rebeldes. En el 2013 unas excavaciones arqueológicas bajo un parking subterráneo en Londres descubrieron el cadáver del rey. Examinados los restos del que fuera rey de Inglaterra se descubrieron 11 heridas, 8 en la cabeza, dos de ellas mortales. Ricardo fue el último rey inglés en morir en batalla.  Sus restos han sido enterrados en la catedral de Leicester. El pintor victoriano William Bass retrata hacia 1839 espectacularmente la última carga del rey Ricardo que hoy se exhibe en el museo de Leicester. La serie "Hollow Crown" (2016) tiene en su episodio dedicado a Ricardo III un magnífico actor metido en la piel del oscuro monarca, nada menos que Benedict Cumberbatch.   
Cuanto más se ahonda en la vida del rey Ricardo III más preguntas surgen en torno a su figura. La obra de Shakespeare ha ensombrecido para siempre su personaje, y hoy resulta muy difícil separar cuanto de lo narrado por el bardo inglés obedecía a la realidad, y cuando a la necesidad de alabar a sus mecenas los Tudor. El cine y la televisión casi siempre ha elegido el camino fácil adaptando la inmortal obra de teatro. Pero a pesar del rápido repaso realizado siguen quedando muchas preguntas por contestar y esperemos que interesantes producciones que comentar. 

CUIDADO CON LOS CUENTOS

Vidriera del Flautista. Hamelín.
LA VERDADERA HISTORIA DEL FLAUTISTA DE HAMELÍN

Erase una vez una pequeña ciudad llamada Hamelín. Era un lugar bello y tranquilo cerca del cual circulaba un ancho y profundo río que regaba las fértiles tierras. Pero un día una desgracia se abatió sobre la población, una terrible plaga asoló la ciudad, las ratas. Había ratas por todos lados, y la tranquila vida de los habitantes de Hamelín se convirtió en una pesadilla...

Estatua del flautista. Hamelín
Basta ya de cuentos. Todos conocemos bien el cuentecillo del flautista de Hamelín, y para los que no, les hago un resumen: Una ciudad se llena de ratas hasta límites inauditos y después de mucho debatir se llama al desratizador, un misterioso extranjero de vistosa y colorida vestimenta que dice ser capaz de erradicar a los roedores. Pide una cantidad exorbitante que el alcalde no duda en prometer pagar. El forastero armado con una flauta toca una melodía y las ratas abandonan el pueblo al son de la música, y una a una van cayendo en el río obedeciendo las órdenes del mágico músico. Pero cuando éste quiere cobrar la recompensa, el alcalde y el consistorio en pleno se hacen los locos (lo de que los Ayuntamientos tengan problemas para pagar sus deudas se ve que viene de lejos). El flautista bastante amoscado por el incumplimiento de contrato en lugar de demandar al consistorio ( medida que no suele valer para nada) usó de nuevo su flauta mágica y se llevó a todos los niños del pueblo. Sin niños esta vez los vecinos de Hamelín y su alcalde tuvieron que pagar el doble para que el poderoso mago devolviera a los infantes. En versiones menos amables el flautista desaparece con los niños y nunca más se vuelve a saber de ellos, a excepción de un cojito y una cieguecita que no pueden seguir al músico (según parece no había sordos) .

Pero ¿por qué narices hablamos de un cuento infantil en un artículo dedicado a curiosidades históricas? Porque desgraciadamente y como tantas otras veces el cuento tiene una base real. No hay que olvidar que en muchas ocasiones los cuentos y fábulas se utilizaban como ejemplos moralizantes que trataban de prevenir precisamente desdichas que habían ocurrido en el pasado. 

Flautista. Pintura de 1560 copiada de la antigua vidriera.
Para empezar la ciudad de Hamelín existe realmente, y no es uno de esos lugares mágicos y de fantasía que pueblan los cuentos. Se encuentra en la Baja Sajonia junto al río Weser. Esta ciudad se encontraba de fiesta el 26 de junio de 1284 cuando un misterioso forastero apareció en el lugar. Según algunas tradiciones vestía un traje multicolor y tocaba muy bien un instrumento, quizás una flauta, quizás una gaita. Era la festividad de los santos Juan y Pablo y la presencia de un personaje tal no debió de llamar demasiado la atención. Imaginamos que acudirían todo tipo de comerciantes, cómicos, etc, para aprovechando las fiestas hacer su propio negocio, de manera que un colorido músico no tendría porque despertar sospechas. Sin embargo testimonios posteriores aseguraron que el músico se llevó tras de sí a los encandilados niños del pueblo que le seguían entusiasmados con su música. La leyenda afirma que 130 niños desaparecieron siguiendo al misterioso personaje en unas colinas cercanas al pueblo, unos afirmaron que se internaron en una cueva y nunca más salieron, otros que fueron tragados por el río, pero jamás se volvió a saber nada del flautista y de los niños. 

Localizador en un documento de fundación. S.XIV 
Para el profesor Wolfgang Wann lo ocurrido en Hamelín ni es extraordinario ni tiene demasiado misterio. En esta época los nobles alemanes que habían obtenido tierras en el norte y este de Europa querían explotarlas y sacar rendimiento a una zonas en su mayor parte despobladas, por lo que necesitaban colonos o mano de obra que ocuparan y trabajaran estos terrenos. Para proveerse de trabajadores recurrían a unos reclutadores forzosos los llamados "pied piper", palabra de difícil traducción, pues por separado significaría gaiteiro de muchos colores, pero todo junto su significado varía, describiendo a una persona que es capaz de hacer con su ruido que los demás lo imiten, extraño, ¿verdad? En cualquier caso estos ojeadores o localizadores recurrían a todo tipo de artimañas para hacerse con su objetivo, bien fuese el secuestro bien fuese la compra. De esta manera el cuento oculta una triste realidad, un localizador se llevó a los jóvenes del pueblo tal vez valiéndose de cómplices que los secuestraron tras una noche de fiesta, o bien compró a los muchachos a un pueblo empobrecido y sin recursos para alimentarlos. Los niños partieron con el "pied piper" y desaparecieron en una zona conocida por ser el lugar de las ejecuciones. Para muchos fueron llevados a un puerto del Báltico desde donde se embarcaron, aunque finalmente el barco cargado con los niños de Hamelín se hundió frente a la ciudad de Kopahn (Polonia), y estos nunca llegaron a su destino.

El flautista de Hamelín. Elizabeth Forbes (1859-1912)
Sin embargo las versiones que fueron surgiendo de la misteriosa desaparición complicaron aún más su resolución, y no todos le dan la razón al profesor Wann. Según una de las variantes de la leyenda, los niños se adentraron en una cueva y salieron por el otro lado en Transilvania. Mientras que una versión mucho más macabra habla de la aparición de miembros descuartizados y colgados de los árboles al día siguiente del secuestro en la misteriosa colina de las ejecuciones.

Un poema de Robert Browning habla de una misteriosa tribu de Rumanía que viste con trajes multicolores, y que afirman descender de unos niños secuestrados, y que tras salir de una prisión subterránea se afincaron en donde viven ahora.

El Flautista. A. Osterlind 
Una interpretación más dura haría referencia a la perdida de los niños del pueblo por un tragedia difícil de olvidar, un corrimiento de tierras que los sepultó, una epidemia o peste, un pederasta psicópata que los asesinó, y una versión aún más retorcida que habla de una misteriosa secta. Esta secta vestía con estrafalarios trajes llenos de vivos colores, organizaban sus ritos mediante una danza que bailaban al son de una flauta o gaita, y cuyo líder pervirtió a los muchachos locales para que participaran en sus ritos paganos. La justicia actuó con rapidez y diligencia ejecutando a toda la secta, que incluía por supuesto a los nuevos acólitos, con un escarmiento ejemplar reservado a los herejes, algo que justificaría la versión de los desmembramientos y ahorcamientos. 

Sin embargo la teoría más aceptada es aquella que precisamente habla de un reclutador de esclavos o colonos, e incluso hay quien se atreve a darle nombre, Bruno von Schaumburg, obispo de Olmutz. El buen obispo fue un famoso fundador y colonizador en las fronteras de Moravia con Polonia y Hungría. Más de 200 pueblos y 6 ciudades fueron fundados por el activo obispo. Por ello los partidarios de ver en él la mano que estaba detrás de la desaparición de los niños de Hamelín afirmaban que los hechos narrados por el cuento se corresponde a unos años anteriores a los que marca la tradición, en torno a 1281, pues esa fue la fecha de la muerte de Schaumburg.

Para quienes duden de la utilidad de secuestrar niños les remito a los casos destapados con desgraciadamente cierta regularidad en que niños de países desarrollados son comprados o, secuestrados para ser usados tanto en prostíbulos, como en casas de engorde, como de mano de obra en minas, por seleccionar sólo unos casos harto conocidos. Quienes dudan de la versión del psicópata pedófilo por parecer imposible que impunemente secuestrara a 130 niños, les recuerdo casos como el de Gilles de Rais, al que se le llegaron a atribuir hasta 1000 secuestros de niños entre 8 y 10 años, y la triste Cruzada de los niños ( ambos casos tal vez merezcan en el futuro que les dediquemos nuestra atención).

El flautista de Hamelín. J. Elder Christie. 1881
Pero a pesar de todo a día de hoy la duda persiste, ¿qué sucedió con los niños de Hamelín? ¿fueron secuestrados o vendidos?¿con qué fin? Psicópatas, tratantes de esclavos, un desastre natural..., algo hizo desaparecer a más de cien niños de una tranquila población a finales del siglo XIII. Cien años después un documento aún recordaba la desgracia y se la atribuía al misterioso flautista, una vidriera de la iglesia del pueblo, hoy perdida, relataba el suceso, y a lo largo de los años se le fueron añadiendo nuevos elementos al hecho hasta convertirlo primero en una leyenda y luego en un inocente cuento infantil. Las ratas no aparecían en un primer momento y no fueron incorporadas al relato hasta el siglo XVI, quizás como recuerdo de una plaga o peste que diezmó a la población infantil. La vitrina actual es una reconstrucción-suposición moderna, y a principios del siglo XVII (1602 ó 1603) se puso una inscripción en Hamelín que dice: "En el año 1284 en el día de Juan y Pablo siendo el 26 de junio por un flautista vestido de muchos colores, fueron seducidos 130 niños nacidos en Hamelín y se perdieron en el lugar del calvario, cerca de las colinas."

El flautista de Hamelín. Chris Rawlins.
El hecho de que historias y cuentos similares se relataban en distintas poblaciones del norte de Europa nos lleva a pensar que lo de Hamelín no fue un hecho aislado, lo que no le quita interés o misterio al caso Hamelín, y aún estremece que un documento fechado en 1384 recordara la desaparición hacía 100 años de los niños o hijos del pueblo (pues eso significaba kinder).

En la ciudad existía una calle la "Bungelosen strasse" o "calle sin el sonido de los tambores" donde era obligatorio cesar de tocar música a su paso por ella, y orquestas, pasacalles, y diversos músicos debían de para de tocar cuando circulaban por ella para retomar sus sinfonías una vez atravesada. Algo que se realizaba en memoria de los niños desaparecidos.

Curiosamente en la actualidad la ciudad de Hamelín explota la historia del cuento popularizado por los Hermanos Grimm, y desde festivales, a tiendas especializadas, pasando por museos, o la famosa casa de las ratas, construida mucho después pero popular por la famosa inscripción, son lugares de atracción turística. Incluso un carrillón se abre en la casa de las bodas  y a horas determinadas vemos salir la figura del flautista para marcar las horas. Cualquier visitante extranjero puede comprar souvenirs relacionados con el flautista de Hamelín, pero muy pocos seguramente sabrán la tragedia que oculta el cuento.

LA CONSTRUCCIÓN DE LA CATEDRAL DE SANTIAGO

EL FINAL DEL CAMINO


Título Original: El final del camino

Año: 2017

Nº de Episodios: 8 (75 min. cada uno)

País: España

Director: Miguel Alcantud,

Reparto: Antonio Velázques, Javier Rey, Ismael Martínez, Begoña Maestre, Guillermo Barrientos, Juan Fernández, Jaime Olías.

Marco Temporal: 1075-1111

Marco Espacial: España




1075. Catoria. En una pequeña aldea de Galicia viven tres hermanos Pedro, Esteban y Gonzalo. Son sólo unos niños, pero pronto van a conocer el horror de la guerra. Una incursión de tropas musulmanas arrasa la aldea y se lleva como prisionero a uno de ellos, Pedro. Sólo la oportunidad intervención de las tropas de Diego Peláez salva la vida de los otros dos hermanos. Diez años después Gonzalo es un soldado al servicio del obispo de Compostela, el mismo Peláez que lo salvara, Esteban es un aprendiz que sueña con convertirse en un maestro de obras, y Pedro se ha trasformado en un fiero guerrero musulmán.

La mini serie de 8 episodios narra las aventuras de tres hermanos de destino dispar cuyas vidas corren paralelas al crecimiento de la ciudad de Santiago de Compostela y a la construcción de su famosa catedral, meta del transitado camino de peregrinación. Desde 1075 hasta la proclamación de Alfonso Raimúndez como rey de Galicia en 1111, la serie recorre los distintos conflictos e intrigas que llevaron a la construcción del más famoso templo de peregrinaje de la cristiandad en Occidente. Personajes del medievo hispano llenan los capítulos de la serie, y desde los intrigantes obispos de Compostela Diego Peláez y Diego Gelmírez hasta reyes como Alfonso VI de Castilla, Alfonso I de Aragón, o García I de Galicia, pasando por reinas, nobles o religiosos, conforman un extenso desfile que pueblan los capítulos.

Con estos planteamientos la serie tenía todas las papeletas para ser un exitazo: Edad Media, intrigas, batallas, construcción de la catedral de Santiago, etc. Nada más lejos de la realidad. Mal realizada, mal interpretada, con un guión lleno de sinsentidos y topicazos, con pocos recursos y menos ganas, y con una dirección casi de risa, la serie que nació con intención de renovar por varias temporadas se estampó en las audiencias y no consiguió el apoyo del público. Vale que se contaba con pocos medios, pero es que un adolescente con un móvil consigue mejores efectos que los de la serie. Vale que hay que contentar a la gran audiencia con historias para todo tipo de público, pero de ahí a contar una historia interesante sazonada de culebrón barato con auténticas mamarrachadas hay un abismo. Vale que no se vaya a contratar a primeras espadas de la interpretación internacional o patria, pero al menos que se molesten en vocalizar y abandonen el mundo de los susurros de una vez, que quedaría muy bien en "El sexto sentido", pero que aquí no te vas a poner a decir "...en ocasiones veo árabes". Pero bueno, qué se podía esperar de un director que soltó perlas como "las nuevas tecnologías permiten actualmente  hacer cine con poca inversión, ya que con poco más que un teléfono móvil y un ordenador es posible hacer una película completa." Algo que de verdad no dudo, pero seguro que también se puede hacer una tortilla española sin patata y sin huevo, pero eso no es una tortilla, es otra cosa. Y las series de este hombre son de todo menos series de televisión, les acompañe el éxito o no. Dirigir un anuncio no debe de ser lo mismo que dirigir una serie con contenido cultural, digo yo, y si lo haces con pocos medios con poco más que "un teléfono móvil y un ordenador" al menos que éstos sean de última generación.

En fin una historia totalmente desperdiciada, que debería haber entusiasmado, explorado la interesantísima historia medieval de este país, pero que en su lugar navega por los discutidos mares del culebrón popular realizado con escasísimos recursos. Sin embargo es de obligada visión porque sobre el tema poco más se ha hecho en televisión, y así al menos sirve para despertar la curiosidad de quienes quieren comprobar la veracidad de lo contado, salvando claro está las visiones lisérgicas del pseudo hippie Maestro Esteban.
  

PARA CURAR LA IMPOTENCIA

EN BUSCA DEL UNICORNIO


Título Original: En busca del Unicornio

Guionista: Emilio Ruíz

Dibujante: Ana Miralles

Fecha de Publicación: 1997-1999

País: España

Marco Temporal: 1471-1492

Marco Espacial: España, África








Guadalupe. Año del Señor 1471. Un jinete se apresura al encuentro del rey, es Juan de Olid, criado del Condestable de Castilla. Pero el rey ya no se encuentra en Guadalupe, y el joven tiene que recorrer media Castilla siguiendo los pasos del monarca hasta llegar a Segovia. En el alcázar le recibe un estrafalario personaje, Manolito, que le conmina a asearse antes de ser presentado ante el rey. Juan de Olid es llevado ante la presencia de Enrique IV, quien crípticamente le advierte que tendrá que viajar mucho. Será el secretario real quien desvelará para qué ha sido convocado el muchacho: su misión será viajar a África, más allá de las tierras de los moros, y conseguir un cuerno de unicornio.

Basándose en la novela de Eslava Galán de igual título que ganó el premio planeta allá por el año 1987, Emilio Ruíz crea un guión dinámico que cuenta en tres volúmenes la misma historia, pero ahora ilustrada por la madrileña Ana Miralles. Del guión poco hay que decir, pues cuando comentemos la novela nos extenderemos más, sólo que la adapta bien y con bastante fidelidad, por lo que siendo bueno el libro, que lo era, pues el guión del cómic también lo es, y así se lo reconocieron dándole un premio en el Diario de Avisos al mejor guión de 1998.

El dibujo es cosa aparte pues corre de la mano de la veterana Ana Miralles, ahora haciendo carrera por tierras de Francia, donde imagino que valorarán más su trabajo. El álbum esta acabado con el inconfundible estilo de la madrileña, acuarelístico con colores casi siempre suaves, rostros aniñados, y brillando en los desnudos sobre todo en los femeninos. Sin ser el mejor trabajo de la ilustradora el dibujo cumple con creces y acompaña a un guión que cuenta toda una expedición al África negra para obtener un cuerno de unicornio que cure la impotencia del rey de Castilla. Con semejante base narrativa las posibilidades abiertas a un buen dibujante son espectaculares, los paisajes, los animales, los tipos humanos, etc, harían las delicias de cualquiera. Ana Miralles aún lejos de sus grandes éxitos, hace un buen dibujo, pero no excepcional como haría en otras series ilustradas por ella, "Djinn" o "Muraqqa" por ejemplo.

Los tres volúmenes de "En busca del unicornio" son una buena opción para los perezosos de la lectura de novelas, o para quienes hace ya un tiempo que leyeron el original de Eslava Galán y quieren recordarla de otra forma. Para quienes no han leído la novela les recomiendo primero ésta.   

EL SULTAN QUE TOMÓ CONSTANTINOPLA

CONQUISTA 1453


Título Original: Fetih 1453

Año: 2012

País: Turquía

Duración: 160 min.

Dirección: Faruk Aksoy

Reparto: Devrim Evin, Ibrahim Çelikkol, Dilek Serbest, Recep Aktug

Marco Temporal: 1432-1453

Marco Espacial: Imperio bizantino, Imperio otomano.





En Medina en los tiempos del profeta Mahoma éste profetiza la caída de Constantinopa a manos de un comandante y un ejército bendecido. Años después los habitantes de la capital bizantina observan el cielo con temor, un eclipse y un cometa parecen la señal de que tiempos oscuros se acercan. En Edirne en el año de 1432 nace un niño hijo del sultán, quien le da de nombre Mehmet. Años después en 1451 ese niño ha crecido y se ha convertido en un joven guerrero que se entrena para la batalla.

La película se centra en los esfuerzos del sultán Mehmet II por conquistar Constantinopla, capital y símbolo del decadente Imperio bizantino. El sultán es presentado como un joven al que todos desprecian por su inexperiencia y su fracaso cuando su padre le cedió el trono a los 12 años. Pero el nuevo sultán va demostrando poco a poco su tenacidad y astucia que le conducirán a superar todo los obstáculos para lograr la ansiada conquista.

Megaproducción turca que se gastó un dineral en extras, y algo menos en recreaciones por ordenador, que en la mayoría de los casos son bastante poco creíbles. El emperador Constantino XI y la corte bizantina es mostrada en pleno esplendor, y no en franca decadencia como realmente estaba, para así no restarle mérito al protagonista del film, pues al fin y al cabo se trata de laudar los éxitos de uno de los grandes héroes nacionales de Turquía. El director quiso realizar un film épico al estilo de Hollywood, y no reparó en gastos, y el resultado gustó a propios, como el presidente de la nación, Erdogan, que disfrutó de un pase privado previo al estreno y se mostró encantado con la película. En el mercado exterior consiguió una buena recaudación, convirtiéndose en el primer largometraje turco que superó los 4 millones de espectadores en menos tiempo.

La película es una rareza en Occidente que tiene sobre todo la virtud de mostrar la visión turca de la trascendental conquista de Constantinopla, que para muchos supuso el fin de la Edad Media y el paso a la Edad Moderna. Fuera de eso el film ofrece poca cosa más, se hace demasiado largo, algunos personajes son tan parecidos que cuesta diferenciarlos (tanta melena negra y barba frondosa no deja ver las caras), y ni siquiera la espectacularidad de las escenas de batalla salva una producción que pudo ofrecer mucho más. Además el ficticio triangulo amoroso cambia el destino final de un personaje histórico de especial relevancia en el sitio de Constantinopla, el genovés Giovanni Giustiniani. Con todo la épica cinematográfica turca tiene en esta producción una de sus más interesantes propuestas, y a todos los amantes del cine de batallas les encantará.

De momento España no fue uno de los países en los que se distribuyó la cinta de forma que quien quiera visionarla se tendrá que conformar con una versión original subtitulada. Aquí dejo el trailer en ingles.