EL SUFRIDO ESTUDIANTE



ESTUDIAR EN LA ANTIGUA SUMERIA

Sumeria era una región comprendida entre el río Tigris y el Eufrates en Mesopotamia, en una zona que hoy conocemos como Oriente Medio. En ese lugar nació la primera y más antigua civilización del mundo. Entre muchos de los descubrimientos que les debemos a ellos están la rueda y la escritura; y la pesadilla de muchos estudiantes, la escuela.

Las excavaciones de los arqueólogos en ciudades como Ur, Nippur, les permitió descubrir tablillas realizadas en barro cocido, o inscripciones en piedra, con la famosa escritura cuneiforme que nos dejaron muchísima información sobre esta antiquísima civilización. Además de descubrir  en Mari (es una ciudad sumeria, no la vecina cotilla o vuestra prima) dos habitaciones que contenían varias filas de bancos fabricados de ladrillos crudos, donde se podían sentar una, dos o cuatro personas. Sí, eso es, el principal instrumento de tortura de nuestros estudiantes...¡un aula!

Sabiendo eso podemos reconstruir por los escritos la vida de un estudiante de...pongamos el año 2.500 a.C. En un ensayo se relata la vida cotidiana de un estudiante sumerio.

Cuando me he despertado, al día siguiente, por la mañana, me he vuelto hacia mi madre y le he dicho: "Dame mi desayuno, que tengo que ir a la escuela". Mi madre me ha dado dos panecillos y yo me he ido a la escuela. En la escuela, el vigilante de turno me ha dicho: "¿Por qué has llegado tarde?" Asustado y con el corazón palpitante, he ido al encuentro de mi maestro y le he hecho una respetuosa reverencia.

Hasta aquí todo más o menos normal: las madres siguen preparando bocadillos, los alumnos siguen llegando tarde, los vigilantes siguen amonestándolos, y los estudiantes siguen...¡eh, un momento! ¿dónde han quedado las respetuosas reverencias al maestro? Claro que como no fueran respetuosos se la ganaban bien ganada. Pues en Sumeria no existían los partes disciplinarios, o llamar a tu casa para que te castigaran tus padres, o quedarte sin recreo, sólo se aplicaba un método de disciplina...¡la vara!,( ¿de ahí lo de "dar la vara"?)  o  en su defecto el látigo.

Veamos como le fue al muchacho ese día en clase. Primero le aplicaron el látigo por haberse levantado en la clase, otro maestro le castigó a varazos por haber charlado, luego le volvieron a calentar por haber salido indebidamente por la puerta grande, y para acabar de rematarla, al revisar sus tablillas el profe le dijo "Tu escritura no es satisfactoria"; y como resultado volvió a recibir. Vamos un día de lo más completo. Hoy se iría de rositas, o como mucho con una amonestación leve.

¿Qué técnica empleará el mozo para evitar que se repita el mismo calvario al día siguiente? ¿Estudiar más? ¿Prestar más atención? ¿Ser más disciplinado? ¡Pues, no! El tradicional "jamón", o sea hacerle la pelota descaradamente al profesor con la colaboración paterna. Le propone a sus padres que inviten al maestro a casa (los docentes cobraban poco) y "untarlo" un poquito.

A lo que dijo el alumno, su padre prestó atención. Hicieron venir al maestro de escuela y, cuando hubo entrado en la casa, le hicieron sentar en el sitio de honor. El alumno le sirvió y le rodeó de atenciones, y de todo cuanto había aprendido en el arte de escribir sobre tabletas hizo ostentación ante su padre.

El padre, entonces , ofreció vino al maestro y le agasajó, le vistió con un traje nuevo, le ofreció un obsequio y le colocó un anillo en el dedo.
Esto ya pasa de pelotilleo, es soborno pero descarado. Con esas técnicas, por lo menos por lo menos, el niño se merecerá un sobresaliente¡Vamos, digo yo! ¿Cómo reaccionará el maestro? ¿Con rabia? ¿Con dignidad ofendida? ¿Pedirá más? Veamos sus bellas palabras...
"Muchacho: Puesto que no has desdeñado mi palabra, ni la has echado en olvido, te deseo que puedas alcanzar el pináculo del arte de escriba y que puedas alcanzarlo plenamente... Que puedas ser el guía de tus hermanos y el jefe de tus amigos; que puedas conseguir el más alto rango entre escolares...Has cumplido bien con tus tareas escolares, y hete aquí que te has transformado en un hombre de saber". 
Si es que no hay nada como un buen varazo a tiempo, aprender no aprenderán, pero al menos el maestro se lleva un traje nuevo a casa, un anillo, y se pone morado a comer y beber. ¡Cómo se han perdido las buenas costumbres! Claro que siendo ahora los maestros y profesores funcionarios pagados por el Estado, el "peloteo"  les iba costar un poco más caro a los padres, y por menos de un "rolex" no te vienen ni a casa, ¿o es que alguno de vosotros iba ir a casa de un alumno por un traje a menos que fuera de pasarela?

Ahora en serio, tampoco es que hayan cambiado tanto las cosas: los niños siguen dando la lata en las clases, hablando, desobedeciendo, y en general trabajando poco, los maestros la mayoría de las veces siguen desesperándose con ellos, ya no les "zurran", aunque ganas no les faltan; y finalmente los padres siguen intentando justificar y tapar las chapuzas de los hijos, y conseguir que le suban un puntito o le aprueben la asignatura al vástago rebelde.  

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