LA MOMIA QUE LLEGÓ DEL FRÍO



ÖTZI, EL HOMBRE DE HIELO

En septiembre de 1991 un matrimonio de turistas hacia una ruta por los Alpes de Ötztal en la frontera entre Austria e Italia, cuando descubrieron bajo el hielo un cadáver. La momia correspondía a un hombre que había vivido 3300 años antes de Cristo, en plena Edad del Cobre, o Calcolítico. Por el lugar del descubrimiento se le bautizó como Özti.  Y se planteó el primer problema ¿es italiano o austriaco?, pues ambas naciones se disputaban el muerto, y como la decisión de Salomón no iba a funcionar aquí, se decidió dejárselo a los italianos. Estos han inaugurado un museo, el del Tirol del Sur para exponer la momia. 

Ötzi tenía 45 años, no sabemos si recién cumplidos, medía 1,60, y pesaba 50 kilos.Tenía los ojos marrones, y el grupo sanguíneo 0. No se conservaba muy bien para su edad, osea que estaba echo un asco, a pesar de ser un hombre de elevada posición social. Claro entonces no se llevaba lo del entrenador personal, la gimnasia de mantenimiento, y las cirugías varias. Tenía intolerancia a la lactosa, problemas cardiovasculares, artritis, y parásitos intestinales, pero el hombre tenía sus métodos naturales de curación, aunque se ve que no le servían de mucho: llevaba hongos medicinales, y tatuajes curativos en las zonas afectadas por la artritis consistentes en 4 rayas  (¿dónde llevaba los tatuajes para los parásitos?)     

El hombre de hielo iba vestido con capa, chaleco, un gorro, y zapatos impermeables hechos con piel de oso y ciervo, y unas hierbas a modo de calcetín. Los zapatos eran la parte superior de unas raquetas de nieve que seguramente había perdido.Se protegía con un tanga de piel atado a la cintura, además de unas calzas de piel de cabra, y un cinturón con una bolsa de cuero. Llevaba un hacha de cobre y pedernal con mango de tejo, un cuchillo de pedernal con mango de fresno, un carcaj lleno de flechas, puntas de flecha de pedernal, y un arco inacabado más alto que él. Además se le encontraron diversas hierbas medicinales, un taladro, rascador,, un fragmento de una hoja, un equipo completo para hacer fuego: hongos, pirita, pedernal, y los recipientes de abedul para transportarlo. Todo un "boy-scout" de la Prehistoria.

Casi toda su vida había sido vegetariano, aunque también comía marisco, pero últimamente no le hacía ascos a la carne, bien por necesidad o bien porque se había hartado de verduritas. Éste no sabía lo que era un buen "chuletón". Lo más raro es ¿de dónde narices sacaba el marisco? Recordemos que los restaurantes gallegos aún no se habían puesto de moda. 

Nuestro hombres era lo que en lenguaje vulgar denominamos "un broncas", vamos alguien acostumbrado a andar dándose de tortas con los vecinos, algo por otra parte seguramente normal en la época. Veamos tenía una fractura de naríz ya curada ( ¡Puñetazos que te crió!), fracturas bien curadas en las costillas del lado izquierdo del tórax ( a este le patearon a gusto al salir del bar), y el dedo meñique del pie izquierdo cascado (¿congelación o es que esta vez fue él quien le largo una patada mal dada a alguien?). El muchacho a lo que se ve no llevaba una vida muy tranquila. Y como dice el refrán: "el que mal anda...

...Mal acaba". Ozti se metió en una pelea de no te menees. Él, presumiblemente en compañía de otros, se enfrentaron con un grupo de rivales. Nuestro hombre en los Alpes optó por el arco, que parece era su arma favorita. Hirió a uno con una flecha, acudió a extraerla, y con la misma hirió a un segundo, luego sacó el cuhillo y apuñaló a diestro y siniestro, acabando con la capa llena de sangre. La tecnología armamentística de él y de su grupo era superior a la de sus rivales, sus flechas salían enteras, las del enemigo perdían la punta al clavarse. Debieron de llegar refuerzos, y Ozti y sus amigos se dieron a la fuga, pero la artritis, la edad, o el exceso de confianza, le vencieron, fue alcanzado golpeado por detrás en la cabeza, se intentó proteger con las manos, pero volvieron a golpearle fracturándole el cráneo, consiguió huir pero le hirieron en el omóplato con una flecha que se le quedó alojada en el interior llegando hasta el pulmón. 

Herido de gravedad, con una fractura de cráneo, buscó una hondonada rocosa en donde protegerse. Allí intentó sanarse aplicándose musgo curativo en la herida (seguramente ayudado por alguien). Finalmente la gravedad de las heridas pudo con él, y sucumbió. Entonces alguien, un amigo que quedó con él, o un enemigo que finalmente le alcanzó, le dio la vuelta, y extrajo la flecha, pero la punta se quedó dentro. Ozti murió desangrado mientras la primavera dejaba paso al verano, pero el frío aún reinante en la montaña congeló su cuerpo para la posteridad.

Pero la historia de Ötzi no termina aquí. A los austríacos que les debió fastidiar quedarse sin la momia, se les ocurrió dar muestras de ADN para compararlos con el muerto, labor que realizaron en la Universidad Médica de Innsbruck. El resultado fue que al menos 19 personas de entre todas las que mandaron su muestra, están emparentadas con nuestro amigo, al menos sabemos que el buen hombre no era impotente. Animados por el éxito otras personas de Suiza e Italia han ofrecido sus muestras para saber si son o no familia del difunto, ¡y eso que no ha dejado una suculenta herencia! Pero en el colmo de la estupidez humana,(sí, señores aún podemos llegar más lejos), varias mujeres se han ofrecido voluntarias para que sus óvulos sean fecundados con el ADN de nuestro hombre de hielo. No sabemos si los hijos resultantes podrán reclamarle al Museo del Tirol del Sur, que es donde se guardan los restos de Otzi, que uno de cada dos fines de semana se lo dejen pasar con su "el momias" de su padre.

Si alguien quiere saber más sólo tiene que visitar la pagina del museo, aunque el español no es uno de los idiomas en que se nos muestran las andanzas de Ötzi. http://www.iceman.it/en/mummy-world-sensation

No hay comentarios:

Publicar un comentario