UN CAPITÁN INVENCIBLE



LAS EXTRAORDINARIAS AVENTURAS DEL CAPITÁN CUÉLLAR

Don Francisco de Cuéllar era un capitán de la armada española, tenía bajo su mando el galeón San Pedro de 530 toneladas y con una dotación de 275 hombres. Nada extraordinario si no fuera porque corría el año 1588, y se encontraba frente a las costas británicas. Para aclararnos nuestro buen capitán se encontraba metido de lleno en uno de los grandes fregados de nuestra historia: la Armada Invencible.

Las desventuras del capitán comienzan pronto. Se les da orden de no adelantarse a la nao Capitana,bajo pena de muerte, y mientras él duerme, su piloto la incumple. Como resultado el otro capitán desobediente y él son trasladados al mercante La Lavia para ser ejecutados. Cuéllar sin embargo es temporalmente perdonado, su compañero no corre igual suerte: es ejecutado. 

Tres naves de la desbaratada Armada llegan buscando refugio a la bahía de Sligo, en Irlanda, muy cerca de donde el gobernador inglés tenía su cuartel general. Tras cuatro días ancladas, la tormenta en lugar de amainar fue a más, y los tres buques se fueron a pique, murieron más de 1000 hombres ahogados, y 300 se salvaron para caer en manos de los ingleses que les esperaban en la playa para masacrarlos. ¿Y Cuéllar? Como no sabía nadar se quedó en el encallado navío, hasta que éste se deshizo en pedazos. Medio muerto, semidesnudo y agarrado a un madero llegó a tierra. Los ingleses al ver su estado lo dieron por muerto. ¡La suerte del capitán es asombrosa! 

Lo encuentran unos campesinos y compadecidos le dan hierbas y pajas para que se tape y le indican un monasterio cercano. En vez de acudir con presteza a buscar refugio con los monjes se echa una siestecita, pues está agotado. De nuevo eso le salva. Cuando despierta y se encamina al monasterio, lo encuentra quemado y lleno de españoles ahorcados.¡Este tío tiene una ángel guardíán como la copa de un pino!  

Sigue Cuéllar contando diversas andanzas hasta que en su caminar por tierras irlandesas topa con un inglés que le pega una cuchillada en la pierna derecha, pero al ir a rematarlo se interpone una hermosísima joven de 20 años que con él iba. Ésta le esconde en una choza, le da de comer, de beber, y de...¡bueno , que el hombre se repone! Eso sí se queda sin una cadena de oro que la moza le arrebata.

Continua en sus paseos por Irlanda en busca de aliados del rey de España. Topa con un cura que le ayuda y le envía con un mozo a tierras de un señor irlandés aliado, pero en el camino se encuentra con una patrulla inglesa, y haciéndose pasar por prisionero del joven se libra, eso si antes le propinan una tunda espectacular, y el guía lo deja más tirado que una colilla. El capitán llega por sus propios medios al castillo del irlandés, donde se junta con otros compatriotas. A los refugiados españoles se les informa que la nao "Gerona" estaba cerca recogiendo supervivientes españoles. La herida de la pierna le impide llegar a tiempo a embarcarse, y de nuevo se queda sólo en tierra, y ¿adivinad que pasa con la "Gerona"? ¡Se hunde! Lo de Cuéllar ya no es suerte, es algo más.          

Resignado a su mala suerte siguen sus andanzas, cae prisionero de  un irlandés que lo tiene como esclavo, lo rescata un sacerdote, y acaba al servicio de otro irlandés, o mejor de su mujer y las amigas de ésta, con las que parece se "entretiene" durante un tiempo ¡Si es que además el capitán se lo pasa en grande! Combate a favor de los irlandeses contra los ingleses, y hasta le ofrecen a la hermana de una de estos. Llega junto con otros españoles a Giants Causeway en el Norte, y sus compañeros deciden pasar a Escocia. Don Francisco prefiere quedarse con unas "piadosas" mujeres a descansar en su casita del bosque. ¿Pero este hombre está en fuga o de turismo sexual?

Mes y medio después curado de sus heridas determinó unirse a las huestes de un cabecilla irlandés, al que no encontró, pues el poblado estaba vacío de hombres, pero no de "unas mozas muy hermosas" con las que parece se "entretiene" de más. Tanto se entretuvo el "pobre" naufrago que lo pillaron dos ingleses. Interrogado por ellos se veía perdido, pero las alegres mozas comenzaron a "retozar" con los ingleses, seguramente molestas por la interrupción, y el capitán español se da a la fuga, suponemos que mal vestido. Parece que a Don Francisco lo de "retozar" se le da mas que bien.   

Finalmente se une a un obispo y junto con 12 españoles más, pasa a Escocia, esperando ser mejor tratados por Jacobo VI. Desde allí serán trasladados en mercantes a Flandes para ser repatriados. Desde Amberes el 4 de octubre de 1589 escribe la carta a un amigo donde relata sus aventuras.

Según los historiadores ingleses más de 200 españoles se quedaron como asesores en Irlanda, y colaboraron al incremento de morenos y morenas en Escocia e Irlanda. El historiador D. Howarth llega a afirmar "Sin duda los supervivientes españoles eran viriles y que ciertamente las muchachas irlandesas les estimaron por ser mucho más románticos y atractivos que sus aburridos maridos". El resto de supervivientes no sé, pero Francisco de Cuéllar en sus andanzas parece que algo ayudó a la repoblación de Irlanda.

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