TRES EN LAS CRUZADAS

LAS CRUZADAS

Título Original: Crociati

Año: 2001

Nº de Episodios: 2 (194 min.)

País: Italia

Director: Dominique Othenin-Girard

Reparto: Alessandro Gassman, Johannes Brandup, Thure Riefenstein, Barbora Bobulova, Karin Proia, Antonino Iuorio, Uwe Ochsenknecht, Thomas Heinze, Flavio Insinna, Dieter Kirchlechner, Rodolfo Corsato, Franco Nero.

Marco Temporal: 1079-1099

Marco Espacial: Italia, Palestina.

Aurocastro, ducado normando de Taranto. Año 1079. Una incursión sarracena asola el poblado, pero en una humilde choza nace una niña, María. El jefe de los asaltantes musulmanes detiene el ataque hasta que finaliza el natalicio, luego reclama ayuda para su mujer cristiana y su hijo también recién nacido, y el pequeño tendrá que ser dejado a cargo de los cristianos que lo adoptarán con el nombre de Peter.

Han pasado los años, el papa Urbano II en 1095 al grito de : ¡Dios lo quiere!, proclama la cruzada. Peter ha crecido junto a su amigo Andrew,el hermano de María. Richard, el hijo del señor feudal, y los dos amigos se ven forzados a abandonar su tierra, y deciden embarcarse juntos rumbo a Tierra Santa.  Los tres dispares jóvenes forjan una amistad que pronto se verá puesta a prueba cuando lleguen a su destino. Una joven judía, Raquel, será la fuente de las primeras disensiones, y el destino les encamina hacia la ciudad santa, Jerusalén.

La miniserie italiana se centra en mostrarnos las diferencias religiosas y el fanatismo que impulsaron las cruzadas. Con medios limitados la producción no incide en costosas batallas, o complicados asedios para seguir a sencillos personajes en un deambular en busca de su destino y la comprensión de los hechos y situaciones en las que en ocasiones, y a su pesar, se ven complicados. Todo esto no quiere decir que no asistamos a combate, o incluso a la toma de Jerusalén en 1099, pero lejos de la espectacularidad a que nos tiene acostumbrados Hollywood.

La superstición frente al conocimiento, el fanatismo frente a la tolerancia, la traición frente a la amistad, son los continuos contrastes que muestra la historia. Toda la narración fílmica se articula en torno a triángulos y sus contrastes: noble-campesino-artesano; cristianos-judíos-musulmanes; el religioso-el guerrero-el sabio; hasta triángulos amorosos: María-Peter-Raquel; Peter-Raquel-Andrew.

Sin la grandilocuencia de las películas americanas o el preciosismo de las series británicas, "Las cruzadas", es un buen entretenimiento, que comienza como una historia de aventuras, pero que poco a poco nos da pequeñas pinceladas sobre el hecho histórico en que se enmarca.  Como detalle quedan las matanzas en la toma de la Ciudad Santa, más moderadas en la serie que en la toma histórica donde según los cronistas: "los hombres andaban con la sangre hasta las rodillas"; o el hecho de que algunos judíos salvaran la vida gracias al pago de un rescate, a pesar del incendio de la Sinagoga con la mayoría en su interior. Sencilla, sin excesivas pretensiones, ni grandes medios o interpretaciones, la miniserie se puede disfrutar, eso sí, sin profundizar demasiado en los más que evidentes "deslices" de la historia.

LA PRINCESA VASCA

AMAYA

Título Original: Amaya

Año: 1952

Duración: 110 min.

País: España

Dirección: Luis Marquina

Reparto: Julio Peña, Susana Canales, José Bódalo, Rafael Luis Calvo, Félix Dafauce, Ramón Elías, Armando Moreno, Manolo Morán, Pedro Porcel.

Marco Temporal: 711-712

Marco Espacial: España


Son los meses previos a la invasión musulmana de la Península Ibérica, es el año 711, y vascos y godos se encuentran en una situación de preguerra a punto de enfrentarse entre sí en las montañas vascas. Radimiro, el líder godo local, discute con su hija Amaya la necesidad de prepararse para la amenaza árabe, cuando un mensajero les comunica la derrota de Don Rodrigo en Guadalete. También se pone en conocimiento de Ranimiro la intención del rey de casar a Amaya con Pelayo, que acaba de convertirse en el líder de los resistentes a la invasión musulmana. Pero Amaya no es quien parece ser, y su verdadero origen la relaciona con el patriarca mítico de todos los vascos, Aitor.

El film de Marquina recrea los primeros momentos de lo que venimos denominando "La Reconquista". Basada en una novela de Navarro Villoslada, "Amaya o los vascos del siglo VIII", que dio lugar también a una ópera, la película se enmarca en lo que se llamó el cine de "fazañas", un cine al servicio del Estado, destinado a engrandecer los mitos, héroes y valores nacionales. Al igual que en la Alemania nazi, o la Italia fascista, el cine franquista busca en las películas un vehículo para difundir aspectos de su ideología. "Amaya" no se escapa de esto, pero no por ello deja de ser una película digna de contemplar, y analizar pues son muchas las lecturas que nos ofrece.

En primer lugar la temática de los comienzos de la formación de los reinos cristianos en España, en este caso Asturias y Navarra, no han sido tratados en el cine español con la atención que se merecen. Que nuestros escolares aprendan que Pelayo no es un jugador de fútbol, o que Don Rodrigo no es el nombre de una discoteca de moda, debería ser sino una prioridad al menos un objetivo de la enseñanza de la Historia, y para ello el cine es un auxiliar cada vez más imprescindible. Desgraciadamente "Amaya" a pesar de los tintes hollywodienses que se le intentó dar, rezuma discursos trasnochados, decorados de cartón-piedra, y unas interpretaciones, sobre todo las femeninas dignas de un redoblaje inmediato. Si España fuera los U.S.A. y Almería, Hollywood, ya hubiéramos tenido un reboot, remake, o re-leches del film con una actualización, magníficos efectos, y espectaculares interpretaciones y decorados; pero como no es así, a conformarse con ver el original ubicándolo adecuadamente en la época en que fue concebido.

En segundo lugar para los estudiosos del cine franquista y de la propaganda ideológica de las películas en los años posteriores a la guerra civil, "Amaya" presenta algunos elementos que la hacen digna de un visionado más allá de la superficie narrativa. Sin explayarme mucho, recomiendo cualquiera de los estudios que sobre el caso circulan por los diversos medios como el de Alberto Prieto, "El fascismo en el cine: Amaya",  o el de Luis Mariano González, "Fascismo, kitsch y cine histórico español (1939-1953)".

Mientras críticos como Méndez Leite defienden la fotografía, el guión, los actores, y en general  la calidad del film, otros como López Echevarría afirmaban sentir "vergüenza ajena". Yo me quedaría con la idea del también crítico Joan Lorente de que pudo ser un "Excalibur" a la española si se hubiera usado más el sustrato mágico mitológico de la historia. Yo más bien afirmaría, que prescindiendo de los discursos aleccionadores y algunas interpretaciones exageradas, y entendiendo en qué época fue filmada y con qué intención, "Amaya", es un film más que digno, de obligatorio visionado por los amantes del cine histórico, y de merecida revisión por nuestros faltos de ideas cineastas patrios, demasiado acomodados a la subvención estatal o a los engendros televisivos de consumo masivo al más puro estilo "fast food" o lo que es lo mismo "sitcom" americana. (¡Señores ante una buena tortilla que se quiten las burguer!¡Queremos ver una producción épica pero con nuestra propia Historia!).

Claro que pedir una producción épica española es tanto como ser tachado de fascista por los mismos que sin embargo acuden como borregos a llenar las salas de cine para ver los films americanos de igual contenido y discursos parecidos. Los mismos críticos que aplauden las excelencias del cine épico americano no dudarían en crucificar al cineasta que osará hacer lo propio en España. A ver si perdemos el complejo, y de una vez nos atrevemos a glorificar lo nuestro, pues el éxito de películas como "Braveheart", por poner un ejemplo, demuestran que se puede hacer un cine histórico épico digno. Y porque no, el remake de "Amaya" no sería mal comienzo, aunque se resienta "la alianza de civilizaciones".       

CONSPIRACIÓN Y ASESINATO EN LA CHINA DE LOS TANG


ENGAÑO


Título Original: Deception


Autor: Eleanor Cooney y Daniel Altieri


Año de Publicación: 1993


País: Estados Unidos/Inglaterra


Marco Temporal: 653-706


Marco Espacial: China




Corre el año 653 en la ciudad de Yangchou donde el joven juez Di asiste a la ejecución de un jardinero acusado del asesinato de un alto cargo. Para el magistrado la condena no está claro, y muestra dudas sobre la culpabilidad del reo. Aún así no podrá evitar la muerte del acusado. Su afán por descubrir la verdad le irá sumiendo con el paso de los años en el descubrimiento de una red de conspiraciones e intrigas cada vez más complejas.

Ese mismo año en la capital oriental del imperio Luoyang, la concubina  del emperador Wu Tse Tien ayudada por su madre comenzará un meteórico ascenso hacia el poder absoluto.

Durante más de veinte años asistiremos al discurrir de la vida de estos dos personajes sin aparente relación. ¿Cómo llegarán a confluir sus dos historias? ¿Qué papel jugarán ambos en la Historia china?

La colaboración de la escritora estadounidense Eleanor Cooney con el orientalista británico Daniel Altieri da una interesante novela de intriga histórica ambientada en los tiempos de la dinastía china Tang.  Donde además de ofrecernos una interesante novela de intriga asistimos a la evolución y ascenso de uno de los personajes de la Historia china más interesantes, la emperatriz Wu.

Por otro lado el otro protagonista de la narración, el juez Di fue un personaje histórico que existió en la China del siglo VII y cuyas andanzas pasaron pronto a la literatura china convirtiéndolo en una figura legendaria. El sinólogo y escritor Robert Hans van Gulik quiso darlo a conocer en Occidente, y escribió varias novelas de intriga policíaca protagonizadas por él. Así mismo el cine le ha dedicado algunos films  en los cuales se suelen mezclar los misterios con elementos más o menos sobrenaturales.

La novela de Cooney y Altieri no se centra únicamente en las investigaciones del popular detective juez y va mucho más allá, analizando la introducción y propagación del budismo en la sociedad china del momento, la corrupción de las altas esferas, o el funcionamiento del poder imperial en la época Tang.  Junto a los personajes ficticios propios de una intriga novelesca desfilan los caracteres reales de la época: El emperador Kao-tsung; Wu Tse Tien la concubina imperial; Shu Ching-tsung el historiador de la corte, o los ministros y consejeros del emperador.

"Engaño" ofrece entretenimiento y divulgación al mismo tiempo. Intriga e Historia se alían en una narración inteligente y bien orquestada que a pesar de la extensión de la novela ni cansa ni aburre, y que al mismo tiempo nos permite conocer algunas cosas más sobre la cultura e historia china del siglo VII.