AVENTURAS MEGALÍTICAS EN BALEARES

EL BOSQUE NEGRO



Título Original: El Bosc Negre



Guionista: Marc Ferré



Dibujante: Max y Pau



Año de Publicación: 2007



País: España



Una primavera de hace unos tres mil años en el poblado de Son Fornés una plaga empieza a afectar a las ovejas amenazando la subsistencia de sus pobladores. Por si esto fuera poco dos poblados vecinos rompen un acuerdo previo y comienzan a llevar sus ganados a abrevar al torrente vecino, agravando aún más el problema. Una reunión del consejo toma las decisiones para salir de la difícil situación. Mientras unos se encaminan a parlamentar con los problemáticos vecinos, Nura y su hijo Nor comienzan una peligrosa expedición a las montañas para conseguir la hierba que todo lo cura con la cual sanar a las ovejas enfermas.

Las aventuras de los prehistóricos pobladores de las Baleares son la excusa para presentarnos las costumbres y formas de vivir de los megalíticos habitantes de las islas. En un proyecto financiado y patrocinado por el propio Gobierno Balear y el Consorcio para el fomento de la lengua catalana, y con la colaboración del Museo Arqueológico de Son Fornés, se podía esperar un cómic redondo, didáctico y perfectamente estructurado. El guionista, que según parece es además arqueólogo del propio poblado reflejado en el cómic sería un valor añadido al resultado final. Pero esto no es así. El cómic es soso, aburrido, y poco trascendente. El valor didáctico de la historieta está orientado a un público claramente infantil, al igual que el dibujo de Max y Pau, que colabora a esta sensación de excesiva simplificación de algo que por otra parte podía haber sido mucho más.

"El Bosque Negro" es un producto típico para justificar subvenciones, cobrar de instituciones que no saben como justificar gastos, y meterlo a presión en colegios e Institutos de Secundaria locales para tortura de los estudiantes de la zona. Los niños a quienes se les haga leer esto sólo lo harán obligados por sus maestros, y los jóvenes y adultos que se acerquen a hojear el producto por el interés en estos temas, lo desecharán tras un rápido vistazo por su evidente falta de atractivo. Y es una pena porque la cultura megalítica en general, y la balar en particular, tiene suficiente atractivo para merecer un cómic más cuidado, realizado para todos los públicos, con intención de traspasar fronteras, y no con las estrecheces de miras típicas de un localismo subvencionado que sólo limita y prostituye la cultura y el arte.  

Dicho esto, queda por afirmar que la idea del cómic en sí, no es mala; que estas iniciativas son siempre interesantes, pero sin poner como ejemplo a otros países, hay otras maneras de realizarlos. Que el cómic no es un producto exclusivamente infantil es algo que en casi todo el mundo civilizado han aceptado, ¿por qué no aquí? Que hay guionistas y dibujantes magníficos que hacen verdaderas maravillas es fácilmente comprobable en las librerías especializadas, ¿por qué recurrir a los de siempre, o a personas cuyo trabajo no es ese? En "El bosque negro" además de dos dibujantes aparecen mencionados ocho guionistas, en lo que se da a llamar proyecto científico y didáctico; y dos asesores, uno arqueológico y el otro lingüístico; todo para unas escasas 42 páginas. En la Península se publicó en una edición más amplia con una segunda historieta: "La cueva del Mussol", y con un extra científico realizado por una doctora de la Universidad Autónoma de Barcelona, llegándose así a la asombrosa cifra de 72 páginas, reunidas en un tomo con el título genérico de "La isla de las piedras". En total sobre una docena de expertos para realizar un cómic infantil, mal contado, y peor dibujado, cuyo mérito educativo es más bien escaso, y que fuera del propio entorno del museo, dejará indiferentes a la mayoría de los lectores.