EL ATENTADO

PÓLVORA NEGRA


Título Original: Pólvora negra


Autor: Montero Glez


Año de Publicación: 2008


País: España


Marco Temporal: 1906


Marco Espacial: España


Madrid.1906. Al paso de la comitiva real ha estallado una bomba que ha causado varios muertos y numerosos heridos, aunque los monarcas han salido ilesos. El teniente de policía Beltrán tiene que sumergirse en el submundo madrileño para intentar averiguar las implicaciones del atentado. El descubrimiento del supuesto cadáver del anarquista y la presencia de un segundo artefacto explosivo abandonado obliga al duro investigador a poner en marcha todos sus recursos para averiguar la verdad.

La trama de la novela se desarrolla íntegramente en los días posteriores al atentado, y en los días previos al mismo. En saltos retrospectivos, o como dicen los americanos en "flashbacks", vamos reconstruyendo los pasos de Mateo Morral, el anarquista encargado de atentar contra Alfonso XIII y su esposa, y las investigaciones de un policía encargado de la investigación. Los ambientes más sórdidos del Madrid de principios del siglo XX, y los personajes más extremos desfilan por una novela de lenguaje  fácil y duro.

Montero Glez, o lo que es lo mismo Ramón Montero González, recibió el Premio Azorín en el 2008 por esta novela, que la promoción ha definido como un cruce entre el esperpento de Valle Inclán y el realismo sucio de Bukowski. A mí más bien me parece un cruce entre las novelas de Arturo Pérez Reverte y las películas de "Torrente". El autor sabe lo que el público quiere, y  les da una buena ración sin receta ni vaselina.

La trama está llena de personajes sin moral ni principios, moviéndose por dinero y lujuria, donde al final el único que parece actuar según unos ideales es el terrorista. Las clases altas son retratadas despiadadamente como parásitos y depredadores. Las clases bajas no son imaginadas mucho mejor: chulos, prostitutas, policías, etc, forman un batiburrillo infame que no despiertan la simpatía del lector en ningún momento. El detective protagonista, al revés que cualquier novela negra americana, produce asco y repulsión, como un Torrente pero tomándose su papel en serio, o como si al capitán Alatriste le hubiéramos despojado de su sentido del honor. Al final sólo quedan la chulería, los abusos, la violencia gratuita, y un número indeterminado de saltos en el tiempo, hacia delante, hacia atrás y de nuevo hacia adelante, que no contribuyen mucho a la coherencia de una novela que pudo dar mucho más.

El autor sabe escribir, sabe crear ambiente, es capaz de dotar de realismo y verosimilitud a lo que cuenta. El lenguaje por cercano y crudo es de fácil comprensión para el lector medio. Sus duras descripciones no dejan lugar a dudas, y muy poco a la imaginación. Con todo Montero no llega, no culmina. Deja muchas cosas en el tintero, sus personajes no te cautivan, la trama no te acaba de atrapar, y algunos recursos son tan repetitivos que llegan a hartarte, el chindatachinda del himno consigue crispar los nervios.

"Polvora negra" es una novela muy actual a pesar de estar ambientada a principios del siglo XX, pues es fruto del descontento de una sociedad desencantada, sin valores, donde la corrupción campea a todos los niveles, y los locos y extremistas simulan ser lo único razonable. Tal vez por eso Sánchez Dragó, Eslava Galán, o Arturo Pérez Reverte le dieron el espaldarazo a una novela impensable hace no demasiados años. Según su autor, la novela pretende ser "un homenaje al movimiento libertario", y para Sánchez Dragó es una continuación de la obra de Valle Inclán. Lo mejor leerla y hacerse una opinión propia.

Ahí os dejo el vídeo promocional de la novela, aunque yo hubiera usado una música más "heavy", y unas imágenes más oscuras, de un Madrid sombrío, de pensiones de mala muerte, cafés mugrientos, y callejones en penumbra llenos de meados, y prostitutas haciendo la calle, más acorde con el ambiente retratado en la obra.


LAS MUJERES DEL REY ENRIQUE

LOS AMORES DE ENRIQUE VIII EN EL CINE

Como ya hemos visto el rey Enrique VIII de Inglaterra despertó el interés de artistas y directores de cine y televisión por igual, así que como no iba a ser menos, los intereses de su desatada lujuria no podían pasar tampoco desapercibidos. Las mujeres del rey Enrique VIII, tanto las legítimas como las amantes, han sido objeto de numeras interpretaciones artísticas, veamos quienes eran y como las vieron.

Catalina de Aragón (1485-1536). La hija de los Reyes Católicos se casó con su cuñado Enrique en 1509, y estuvo casada con él hasta 1533, fecha del famoso divorcio que orquestó el propio rey para poder casarse con su nueva amante. El consejero del monarca y principal enemigo de la reina, Thomas Cromwell, dijo de ella: "Si no fuera por su sexo, podría haber desafiado a todos los héroes de la historia."  A pesar del retrato de Lucas Hornebolte, Catalina fue considerada en su juventud una de las mujeres más hermosas de su época. Catalina tuvo su propia película española en 1951, "Catalina de Inglaterra", corriendo a cargo de Maruchi Fresno el papel protagonista.
Anne Stafford (1483-1544). Aunque algunos lo consideran un simple rumor, la hermana del duque de Buckingham pudo ser la amante de Enrique en 1510, y la causa de un disgusto de la reina Catalina que acabó en un parto malogrado. Sus amoríos no terminaron con el rey, y años más tarde se vio involucrada en un escándalo que terminó con ella en un convento por petición del astado marido. En el Museo de Arte de Saint Louis (U.S.A.) se conserva un retrato de la condesa realizado por Ambrosius Benson. La serie "Los Tudor" cambia un poco el personaje  y sus relaciones, y desde luego gana en belleza y morritos con la actriz Anna Brewster.
Elizabeth Blount (1500-1540). Conocida como Bessie fue una de las primeras amantes de Enrique VIII. Se dice que el rey le llevaba 7 años cuando se encaprichó de la dama de compañía de la reina, la jovencísima Elizabeth,  hacia el 1514 cuando ella posiblemente no contaba más de 14 años. En 1519 le dio al rey el único hijo varón ilegitimo, Henry Fitzroy. Un controvertido retrato de una dama de la época Tudor ha sido adjudicado a varias mujeres del entorno del rey, aunque algún investigador se inclina por reconocer en la retratada a la joven Bessie. La serie "Los Tudor" tiene a Ruta Gedmintas como la amante real.
María Bolena (1499-1543). La mayor de las hermanas Bolena fue primero la amante del rey francés Francisco I, luego pasó por un numero incontable de amantes hasta recalar en el rey de Inglaterra. La promiscuidad de María hizo exclamar al rey francés que era "una gran puta, la más grande de todas". A pesar de la afirmación de Francisco I, María que había iniciado una relación con Enrique VIII en torno a 1520, no se benefició en exceso de las prebendas reales, algo que sí hizo por ejemplo su hermana. En un retrato de Holbein se ha querido ver a la amante de Enrique, aunque la identidad de la dama no está plenamente confirmada. Scarlett Johansson es María Bolena en la película dedicada a las dos hermanas "Las hermanas Bolena" (2008).
Margaret Shelton (1515-1570) Margaret o Mary Shelton fue una de la amantes del rey, que además era prima de Ana Bolena. Inicialmente se creía que eran dos hermanas, pero hoy parece confirmado que se trataba de una única persona. Estuvo con Enrique durante unos 6 meses en el año 1535. No apoyó a su prima Ana, y estuvo a punto de convertirse en la cuarta esposa del libidinoso monarca. Hans Holbein el viejo la dibuja mucho más tarde cuando ya se había convertido en toda una honrada "lady" por su matrimonio con Lord Heveningham. Laura Jane Laughlin la interpreta en la serie "Los Tudor".
Ana Bolena (1501-1536) Primero fue amante del rey, y tras el divorcio de éste se convirtió en su esposa en el año 1533. Tres años más tarde la todopoderosa amante y reina terminaba decapitada en el cadalso acusada de adulterio, incesto con su hermano, y traición. Sus últimas palabras se las dedicó al verdugo: "no tendrá mucho trabajo, ya que tengo un cuello pequeño." Aunque anteriormente no se había privado de hablar sobre el micro pene de su real marido: "El rey más que una espada tiene un alfiler". En la Galería Nacional de retratos de Londres se conserva una pintura de Ana Bolena realizada durante el reinado de su hija copiando otra anterior. El tiempo de su reinado fue narrado en la película "Ana de los 1000 días "(1969) con Geneviève Bujold en el papel estelar.
Jane Seymur (1508-1537). La tercera mujer de Enrique VIII fue considerada el modelo ideal de esposa, la más valorada por la historiografía, y por algunas novelistas. La realidad es que Jane suponía un cambio con respecto a las anteriores, y las que vendría, poco cultivada ya que apenas sabía escribir o leer, su afición favorita era la costura, no meterse demasiado en política, y con un lema que haría rechinar los dientes a las feministas de hoy : "obligada a obedecer y servir".  Como contrapartida metió en la cabeza de su arrebatado marido algo de tolerancia y moderación. Lástima que muriera tras un parto especialmente difícil en el que nació el único hijo varón legitimo del soberano. El Museo de Historia del Arte de Viena tiene un cuadro de Hans Holbein el Joven que se cree representa a la dócil reina en torno a 1536. Una de las últimas actrices en interpretar a la reina ha sido Kate Phillips en la serie "Wolf Hall" (2015), quien por cierto pone las manitas igual que en el cuadro.
Ana de Cleves (1515-1557). En el caso de Ana se trató de un matrimonio de Estado al que el rey fue totalmente engañado, y que cuando conoció a su esposa no se mostró muy contento con lo que vio. Alta, corpulenta, con marcas de viruela, y según el rey con un fuerte olor corporal y tetas que le llegaban al suelo, Enrique no sintió ningún deseo de acostarse con ella. El monarca no consumó el matrimonio y Ana sólo fue reina de Inglaterra entre enero y julio del año de 1540, luego tras anular el casorio, le concedió el título de "Bienamada hermana del rey", y la mandó a vivir a un castillo. El retratista oficial del rey, Holbein el joven, realizó los retratos de la reina, y aunque el mismo soberano le pidió realismo, la idealizó en sus pinturas tal vez por instancias de Cromwell; uno de esos retratos se encuentran en el Museo del Louvre de París. Elvi Hale es la poco agraciada esposa en "Las 6 esposas de Enrique VIII" (1970).
Catalina Howard (1523 -1542). La quinta esposa de enrique sufrirá el mismo destino que la segunda, es decir ser acusada de adulterio y traición, y acabar perdiendo la cabeza. Casada en 1540 con 18 años con un hombre  de casi 50 años, gordo, aquejado de gota, y con una ulcera supurante en la pierna, la nueva reina no tarda en en confesar a sus damas que no le gusta el cuerpo de su esposo. Unas cartas a un antiguo amante convencieron al enamorado esposo de la infidelidad de su joven reina. Las suplicas no evitaron que el monarca se ablandara. Catalina murió en el cadalso, aunque hay quien afirma que apenas sabía escribir su nombre, así que mucho menos unas cartas. De nuevo es el maestro Holbein quien realiza el retrato de la reina. Emily Blunt es Catalina en el telefilm "Enrique VIII" (2003).
Catalina Parr (1512-1548). La última esposa del rey se casó con él en 1543, porque el rey la obligó a casarse cuando ella lo visitó para pedir clemencia para su cuñada. Es la reina inglesa que más veces se casó ya que el rey fue su tercer marido, y tras la muerte de Enrique se volvió a casar. Catalina también vio peligrar su cabeza cuando una facción de la corte la acusó ante el monarca de practicar la fe protestante. Más aguda que alguna de las anteriores soberanas consiguió convencer al rey, que esta vez no hizo caso de las acusaciones de sus cortesanos. El triangulo formado por su último marido, su hijastra la reina Isabel y ella ha dado mucho que hablar, y se llegó a sospechar que la muerte de Catalina no fue exactamente natural. Así que aunque sobrevivió a la locura del rey Enrique no pudo con el amor que su nuevo marido sentía por la hija de éste. Un retrato de Catalina atribuido a William Scrots realizado cerca de 1545 se exhibe en la Galería Nacional de Retratos de Londres.  Una estupenda Deborah Kerr encarna a la última reina en "La reina virgen"(1953).


UNAS ELECCIONES MUY ANIMADAS

CANDIDATOS EN CAMPAÑA

William Hogarth (1697-1764) fue un artista británico que comenzó como grabador, pero que se sintió atraído por el mundo de la pintura, en el cual llegó a alcanzar una cierta fama en su tiempo. Pero aquí no lo traemos a colación por sus dotes artísticas, que las tenía, si no por su enorme vena satírica. Efectivamente William fue un feroz crítico de la sociedad de su época. Lector y admirador de Jonathan Swift, el creador de "Los viajes de Gulliver", como él, observa y desmenuza a la clase dominante. Sus series de grabados satíricos le dan bastante fama en torno a la década de 1730. Primero realizaba una serie de cuadros que contaban una historia, algo que para muchos le convierte en el padre del cómic, luego esos mismos cuadros los convertía en grabados para que pudieran alcanzar una mayor difusión, y así llegar a todos.

Hoy quiero comentar, aprovechando que próximamente en España nos encontraremos inmersos en unas elecciones algo peculiares, precisamente la serie que el genial Hogart dedicó a los políticos de su época, que como todos podréis imaginar nada tienen que ver con los actuales. La serie se titula "Los humores de una elección".

La serie satírica de Hogart se compone de cuatro cuadros, que a modo de historieta cuentan los pasos que dan unos candidatos del partido whing al Parlamento en 1754. También conocidos como "La campaña electoral" se encuentran en el Museo Soane de Londres, y comprenden: "El banquete", "La visita del candidato", "La votación", y "El triunfo del elegido".

"El banquete" o "Un entretenimiento electoral" es el cuadro que ilustra el artículo, y que cuenta ni más ni menos que una de esas fiestas banquete que los candidatos celebran para convencer a sus electores de sus bondades y conseguir sus votos. Ese día el político de turno que durante todo el resto de la legislatura no se ha acordado para nada de sus votantes, o si se ha acordado ha sido con fines recaudatorios, y siempre considerándolo un ciudadano de segunda, se convierte por obra y gracia de las elecciones en camarada, colega, y mejor amigo de sus posibles votantes. Para conseguir el voto es capaz de todo. Como se puede ver en el cuadro, los dos candidatos con sus escarapelas amarillas (el símbolo del partido) aguantan que les echen el humo pestilente de una pipa en la cabeza, que les babee un borracho en la cara, que les bese la más fea del barrio, y hasta que disimuladamente les roben una de las sortijas de sus dedos. Mientras tanto las fuerzas vivas del lugar se alimentan bien con el generoso banquete que corre de su cuenta, al tiempo que un grupo de músicos, imaginamos que los talentos locales, amenizan el festejo, todo a cargo de los sufridos candidatos. En una mesa se preparan los consabidos "regalitos" destinados a comprar votos y voluntades. Sin embargo no todo son alegrías para los políticos, su guardaespaldas y matón particular, por si alguien es remiso a la hora de pagar favores, ha recibido un ladrillazo, y aunque no suelta la porra por si acaso, tiene que ser atendido por una de las mozas. Pero y ¿que hace mientras tanto la oposición?  Pues lo que toda oposición que se precie, boicotear el acto, ya que son los autores del ladrillo que entró por la ventana, además de manifestarse por la calle con pancartas y gritos en contra de las últimas medidas de sus rivales.

Evidentemente nada que ver con nuestra realidad actual. Los opositores no golpean ni boicotean los actos del rival, ¡ah no! que en las últimas elecciones algún candidato se llevó más de un mamporro. Bueno, pero ya no compran voluntades, ni hacen regalitos, en realidad se los hacen a ellos, así que por lo menos en eso hemos mejorado, ¿o no? Por supuesto se acabaron los banquetes amenizados por gaiteiros. Espera un momento, acabo de recordar que recientemente he recibido una invitación para ir a una cena de partido, pero no hay gaiteiros y además tengo que pagar la módica cantidad de 50 euretes.  Por cierto lo del gaiteiro en el cuadro tiene guasa, pues resulta que, como casi todos en Inglaterra, es escocés, y se le identifica como tal porque se está rascando, y es que los ingleses, tan agradables como siempre, afirmaban que los escoceses eran todos unos sarnosos. Pero eso ha cambiado en nuestros días, a ningún político actual se le ocurriría enfrentar a los miembros de una comunidad con los de otra de las autonomías o nacionalidades que la integran. ¿Cómo? ¿Que conocéis a más de uno que hace mofa de gallegos, catalanes, andaluces, vascos, etc, según le vaya la campaña en la zona? Pues ahora que lo pienso en mi tierra tras unas encuestas no muy favorables a su partido, una candidata, de cuyo nombre no quiero acordarme, nos llamó de ignorantes para arriba. Pero sigamos viendo las enormes diferencias de una campaña electoral de la Edad Moderna con una de la actualidad.

En "La visita del candidato" nuestro simpático político recorre las calles en busca del voto, repartiendo dinero a diestro y siniestro, hasta recalar en una taberna de no muy buena nota, donde suponemos se tomará un merecido descanso en brazos de las efusivas votantes que le reclaman. Al fondo se desarrolla un tumulto, que como es de rigor no es de la incumbencia del ocupado político, que bastante tiene el pobrecillo con comprar votantes, y correrse una sana juerga en brazos de un par de suripantas. También en el cuadro una mujer cuenta el dinero recibido al lado del león inglés que se come una flor de lis, es decir a los franceses, pues era muy recurrente poner al propio país como ejemplo de lo bien que va, mientras el vecino está que no se sostiene (¿de qué me sonará eso?).

Hoy por supuesto nadie cree que se compren votos ni voluntades, que los candidatos repartan regalos entre señoritas de moral digamos algo laxa, o se corran juergas durante la campaña electoral o siquiera en el ejercicio de su cargo. Sin embargo no puedo menos que recordar el escabroso asunto de unos sobres que se intercambiaban en una gasolinera, unas pícaras fotos de unos serios representantes del pueblo en paños menores, o por recordar una anécdota personal la noche toledana que me dieron unos candidatos en un motel de carretera donde tuve la mala fortuna de pernoctar en una jornada electoral.

"La votación" escenifica de formaba burlesca el acto final de las elecciones. Los candidatos recurren a lo que sea para ganar. Los azules (whigs) contra los naranjas (tories) intentan invalidar los votos del rival, como el caso del hombre con el gancho en lugar de mano, cuyo voto se intenta rechazar, al tiempo que ambos intentan colar  votos imposibles, así se ve como llevan a votar a un deficiente o incluso parecen dispuestos a presentar un muerto como posible votante. Mientras al fondo el carro que representa a Inglaterra y que intenta avanzar está roto. Los dos partidos mayoritarios en este 1754 están más preocupados por ganar a toda costa que por solventar los propios problemas de su país (¿Hacen falta comentarios?).

Como nunca ha habido fraudes electorales, ni siquiera con los votos por correo, me niego a establecer ninguna comparación entre la situación del cuadro y la actualidad. Además todo el mundo sabe que para nuestros políticos el interés de la nación siempre va por encima de los intereses particulares o partidistas.

"El triunfo del elegido" es la última estampa de la serie. Al fin las elecciones han acabado, y uno de los candidatos se ha alzado con la victoria. En este caso es el candidato conservador que, siguiendo la tradición, es paseado sobre una silla por las calles. Algunos lo festejan, otros poco satisfechos con el resultado se pelean, y el candidato ve tambalearse su posición para dar con sus frágiles huesos en el suelo, tal vez como una metáfora de lo efímero de algunas situaciones, o de algunos políticos que se ven encumbrados para ser luego arrojados al suelo por los mismos que les subieron al poder. En otro plano un desfile de sirvientes introduce en una casa cercana una variedad de platos que vendrán a simbolizar tal vez el banquete de la victoria, o la riqueza entrando por la puerta del candidato elegido, que en definitiva va a ser el único beneficiado por las elecciones, puesto que hasta los cerdos, más conscientes que los humanos, huyen despavoridos ante lo que se avecina (y eso que no pagan impuestos). Si además pensamos que los cerdos en huida hacían referencia al episodio bíblico en el cual unos demonios son alojados dentro de una piara de cerdos por Jesucristo, nos podemos hacer una idea de la opinión que Hogarth tenía de los políticos de su época.

En la actualidad nos es imposible imaginar a nuestros políticos paseados en hombros por las calles cual toreros o futbolistas ganadores de alguna copa. Mucho más difícil es pensar en ellos como seres tan depravados que con un país en la ruina y empobrecido, soló deseen alcanzar el poder para llenarse la panza como el buen hombre de la ilustración. Todos sabemos que lejos de vivir en la opulencia y el lujo nuestros candidatos comparten el sufrimiento del pueblo, a diferencia del retratado por Hogarth, y hacen gala en todo momento de una moderación ejemplar mientras se aprietan solidariamente el cinturón.  

DEL TRONO ESCOCÉS AL INGLÉS

CONSPIRACIÓN, TRAICIÓN Y MUERTE

Título Original: Gunpowder, treason and plot

Año: 2004

Nº de Episodios: 2 (205 min.)

País: Reino Unido

Director: Gillies MacKinnon 

Reparto: Clémence Poésy, Kevin McKidd, Robert Carlyle, Michael Fassbender, Catherine McCormack

Marco Temporal: 1560-1606

Marco Espacial: Reino Unido



1560. Escocia. María de Guisa, reina regente de Escocia muere. La joven princesa María tiene que abandonar la seguridad de Francia, y tomar el trono que le corresponde. El recibimiento a la nueva reina no puede ser peor. Un reino gobernado por su medio hermano, dividido por los enfrentamientos entre católicos y calvinistas, y sometido a las intrigas de la reina Isabel I de Inglaterra. María tendrá que afianzar su débil posición y encontrar rápidamente aliados para evitar perder el trono debido a las astutas maniobras de la reina inglesa y de sus agentes encubiertos.

La mini serie se divide en dos partes muy diferenciadas tanto en lo narrativo como en su realización. En la primera parte se cuenta el reinado de María I de Escocia desde su llegada a Escocia en 1561 hasta 1567. Las difíciles relaciones de la reina con sus súbditos protestantes que veían con desconfianza a una católica, las relaciones con el trono inglés siempre acechante, su matrimonio con Lord Dudley, pero sobre todo la tormentosa relación de la reina con Bothwell, magistralmente interpretado por Kevin McKidd (el Lucius Vorenus de "Roma"), son los focos de interés de la narración dedicada a la reina de Escocia. Sin embargo la a segunda parte discurre por otros derroteros, salta a 1587, y ahora el protagonista  pasa a ser el hijo de María, el rey de Escocia Jacobo VI que en 1603 se convertirá también en rey de Inglaterra como Jacobo I, papel que desarrolla Robert Carlyle con bastante maestría.

La realidad es que la serie en lugar de una sola parecen dos totalmente diferentes. Una primera realizada con bastante moderación, interpretaciones bastante contenidas, relativamente fiel a la historia, con una reina María intentando mantenerse como soberana en unas situaciones complicadas. Mientras la segunda parte, se salta de Escocia a Inglaterra, de María se pasa a su hijo Jacobo, de los avatares de un reinado a prácticamente un hecho episódico, la conspiración de la pólvora. Hasta la manera de interpretar cambia, o de retratar a los personajes protagonistas, mucho más extremos en la segunda parte, a veces caricaturescos (no pudieron retratar peor al pobre Jacobo I), e incluso en ocasiones los personajes se vuelven hacia el espectador con el cual hablan.

Así que al final tenemos dos series por el precio de una como si estuviéramos en las rebajas, pero como ya nos tienen acostumbrados en la BBC, con una calidad y ambientación muy buenas, unas interpretaciones excelentes, y en general bastante fieles a los hechos históricos. Y al menos por fin nos queda claro porqué los ingleses celebran el 5 de noviembre la "noche de Guy Fawkes", en la cual los niños queman muñecos con la efigie del conspirador y piden peniques para comprar pirotecnia, menos en la localidad de Scotton, donde no se quemaban "guys" porque aún vivían descendientes de los conspiradores.   

TRES CON COLÓN

UNA CANDELA LEJANA


Título Original: El primer viaje de Colón. Una candela lejana.

Guionista: Antonio Hernández Palacios

Dibujante: Antonio Hérnandez Palacios

Año de Publicación: 1992

País: España

Marco Temporal: 1492-1493

Marco Espacial: España, América.




Enero de 1492, Granada ha caído, y las largas guerras de reconquista han terminado. Dos soldados que han combatido juntos se han quedado sin empleo, son el cristiano, Santi, y el musulmán, Hussein, que deambulan en compañía de su mastín, Leo, sin rumbo fijo hasta que topan con una joven judía, Mariem que acaba de perder al último miembro de su familia.

Tres personajes salidos directamente de la Edad Media española, representando las tres religiones y las tres culturas, una judía, un cristiano y un musulmán, se embarcan en una de las más grandes aventuras de la Humanidad, el primer viaje de Colón. El viaje que sacará a Occidente del Medievo para catapultarlo a la Edad Moderna. Los protagonistas representan el final de una época y el comienzo de otra muy distinta.

De nuevo en el marco de la colección "Relatos del Nuevo Mundo", un acertadísimo Antonio Hernández nos trae una historia llena de datos, donde los preparativos del viaje de descubrimiento y su desarrollo son muy bien detallados. Con una minuciosidad pasmosa el historietista español desarrolla la aventura de Colón de forma amena y didáctica, aunque como suele pasar con las narraciones de Hérnandez, los protagonistas ficticios se diluyen en el marco histórico. Del dibujo poco podemos añadir a lo comentado en las otras obras del mismo autor (ver Roncesvalles, El Cid, o Carlos V).

El madrileño Antonio Hérnandez Palacios, formado en la Escuela de Bellas Artes de San Fernando, recibió clases de pintores como Cossío o Vázquez Díaz, pero sus intereses se volcaron hacia la innovadora forma de hacer "tebeos" de los vecinos de a lado, es decir los franceses, y gracias a eso dejó el ligero mundo del tebeo por el concepto más serio de cómic. Convertido con los años en una de las figuras más importantes del panorama comiquero español, no ha habido evento, celebración, o centenario para el que no se le pidiera su particular aporte. "Una candela lejana" es la primera de las tres historias que desarrolló para la celebración del V centenario del descubrimiento de América. En futuros artículos iremos siguiendo las aventuras de los tres protagonistas en estos primeros pasos por el recién descubierto continente.

La historiadora granadina Consuelo Varela, experta en Colón, es la asesora de este tomo, y quien realiza el anexo histórico que complementa la historieta de Palacios. Así a los aficionados al cómic se les ofrece un "para saber más" realmente interesante, aunque a decir verdad con tanto dato que nos da Palacios casi no hace falta. De nuevos estamos ante una obra imprescindible para los aficionados a la Historia, y ante un proyecto que nunca más ha vuelto a realizarse en España con tanto acierto.    

EL VERDUGO Y EL FRAILE

LA SOMBRA DE LA ESPADA

Título Original: The Headsman

Año: 2005

Duración: 115 min.

País: Austria, Reino Unido, Suiza

Dirección: Simon Aeby

Reparto: Nikolaj Coster-Waldau, Peter McDonald, Anastasia Griffith, Steven Berkoff, Eddie Marsan

Marco Temporal: 1520-1545

Marco Espacial: Austria



El Tirol austríaco,1520. Dos huérfanos, Georg y Martin, asisten escondidos bajo el patíbulo a la decapitación de un reo. Amigos y compañeros en el monasterio donde están acogidos, el destino separa sus vidas, cuando Georg es seleccionado para dedicarse a la vida religiosa. Quince años después Georg es prior en el monasterio local, y Martín sirve como soldado en los ejércitos del emperador. 

El suizo Simon Aeby dirige una extraña coproducción que encabezada por Austria implica a Inglaterra, Suiza, Hungría, Luxemburgo y Alemania. Todo para contar una historia sobre dos amigos, y como uno de ellos llega a convertirse en verdugo en una población que acaba necesitando sus servicios por la cruel persecución religiosa que desatan las autoridades católicas.

Con tantos países por medio la película tenía que ser o una maravilla cinematográfica o un lío de no te menees. Algunos optimistas algo pasados de rosca o quizás influidos por algún tipo de intoxicación se apuntaron a la primera opción, hablando de un film que mezclaba "Gladiator" con "El nombre de la Rosa". La realidad es que el director obligado a contentar a tantos realiza un film que quiere contar muchas cosas, y acaba dejando lo fundamental en el tintero.

El guión se basa en la novela de Fenimore Cooper "El verdugo", pero mientras en la novela se incide en lo que supone para un hombre y su familia ejercer tal oficio en una época convulsa; la película, que inicialmente parece ir por ahí, acaba derivando en la cruel persecución católica en las tierras del imperio de Fernando I de Alemania. El problema es que por querer retratar los excesos inquisitoriales católicos cae en algunas incongruencias de tiempo, lugar, contexto, etc. Al final uno no sabe donde está, a quien persiguen y porqué, y en que año estamos ¡Por Dios!.

Tanta es la confusión que se monta que hasta los críticos y comentaristas del film colaboran al lío. Se habla de la inquisición y sus torturas medievales en algunas sinopsis, lo cual es un error si habéis visto la fecha de inicio de la película. También comienza el film con una introducción sobre la publicación de las tesis de Lutero y la persecución a los protestantes en el católico Imperio; pero resulta que la única persecución que se ve es a los anabaptistas, que fueron perseguidos al igual por católicos y protestantes. Si bien sabemos que estamos en el Tirol, y dentro de los dominios del Sacro Imperio Germánico, a medida que la película avanza, y a pesar de darnos una fecha de partida, es cada vez más difícil saber en que año estamos, aunque insisten una y otra vez en el emperador Fernando I, quien sólo es emperador a la muerte de su hermano Carlos (sí el I de España y V de Alemania) en 1558,  y sólo por 6 años, mientras que en la historia pasan cerca de 20 años o más. Para acabar de rematar la cuestión se habla de una aplastante derrota del emperador, tal vez en 1535.

Pero todo esto son "peccata minuta" pues como sabemos son cosas del cine, y lo fundamental es llegar al quid de la cuestión: la persecución religiosa y el drama moral de los protagonistas. Si los anabaptistas pusieron dinero en la película para que se conociera sus creencias, su historia, y su martirio, el objetivo se cumplió a medias, aunque ésta es sin duda la parte más interesante del film. La sencillez de sus creencias, el desprecio a los convencionalismos de la Iglesia, el no sometimiento a las autoridades y gobiernos (algo que les enfrentaba a los protestantes luteranos muy próximos a los príncipes alemanes), queda esbozado en algunas de las mejores escenas. También la persecución a que se somete a los miembros de la secta está bien reflejada, aunque se trivializan los motivos y todo arranca por un estúpida intriga de un patético personaje. El gran problema es que el director coge unos cuantos clichés y los exagera tanto que la historia es más una historia de malos que de buenos: de obispos sodomitas, de sádicos inquisidores, de bastardas imperiales medio lerdas, de campesinos envidiosos lerdos completos, de frailes traumatizados; y al final el pobre verdugo y los perseguidos anabaptistas parece que sólo pasaban por allí y se encontraron con todo el lío.   

Lo peor del film es el absurdo prólogo que aún estoy digiriendo: "Entonces como ahora una alianza fundamentalista de política y religión condujo a la Edad Media (en el texto dice a una era de oscuridad)". Contando con que la película es del 2005, y realizada en países en su mayoría laicos, pues no sé yo. No le demos muchas vueltas, que la película se puede ver como un entretenimiento de aventurillas con alguna que otra escena gore, y a disfrutar de una de las interesantes interpretaciones de Nicolaj Coster-Waldau (El matarreyes de "Juego de tronos"). 

EL CABALLERO DE LOS MARES

EL LADRÓN DEL VIENTO


Título Original: Le Voleur de vent


Autor: Frederic H. Fajardie


Año de Publicación: 2003


País: Francia


Marco Temporal: 1609-1610


Marco Espacial: Francia



Diciembre de 1609, el Duque D´Epernon acude, amparándose en la oscuridad de la noche, a una misteriosa cita. Tras franquear un lóbrego subterráneo en compañía de su aliado el baron Von Hoflingen se encuentran en una sala con dos figuras encapuchadas, una mujer y un siniestro monje. El objetivo de la reunión no es otro que conspirar para acabar con la vida del rey de Francia, Enrique IV. Frente a estos conspiradores el destino pondrá a un audaz marino, Thomas de Pomonne, conde de Nissac y comandante de "El dragón verde", navío con el cual está haciendo frente a los enemigos de Francia en el mar.

En "El ladrón del viento" asistimos a las aventuras del conde de Nissac, un invencible marino, dotado de todas las virtudes imaginables y alguna más. Thomas de Pomonne es una especie de supermán del siglo XVII, que lo mismo se da de bofetadas con una banda de despiadados piratas, por supuesto superiores en número y a cuyos barcos vence, que desmonta una conspiración contra el rey, esto con menos éxito. El protagonista de la novela, es inteligente, audaz, guapo, honrado, noble, por supuesto les gusta a las mujeres, y es admirado por los hombres, incluso por sus enemigos. No hay empresa con la que no se atreva, y lo imposible sólo le lleva algo más de tiempo.

Con lo dicho anteriormente nos podemos imaginar que estamos ante una novela de corte clásico, de aquellas que endulzaron la infancia de toda una generación antes de que existieran los móviles. En el protagonista de la novela de Fajardie, se aúnan todos los héroes de las novelas de Dumas, Salgari, o Sabatini. El conde de Nissac es más inteligente que D´Artagnan, más audaz que Sandokan y el corsario Negro juntos, y el capitán Blood a su lado era un marinero de agua dulce. Con tanto poderío, el personaje termina por no resultar demasiado creíble.

Fajardie, seudónimo del parisino Ronald Moreau, se sumerge en la novela histórica abandonando los guiones cinematográficos, y  la novela negra, que era su genero favorito. El resultado es una novela que no acaba de encontrar su camino. Queriendo ser Dumas, no le llega a la planta de los pies, deseando superar a los clásicos escritores de novela histórica de ambiente marinero, sólo llega a ser un triste remedo, y cuando se mete en los temas conspirativos donde podía brillar más, no alcanza todo el potencial que debería.

"El ladrón del viento" no es una mala novela, al menos no una mala novela de aventuras. Si uno no ha leído antes a los clásicos de este género, es muy posible que la obra cumpla con creces sus expectativas. Para el resto será como un homenaje a esas novelas y películas de espadachines y piratas, aunque a pesar de los intentos del autor, sin alcanzar la garra de algunos de sus míticos protagonistas. A nivel histórico la trama conspirativa en el entorno del rey  podía ser la gran baza, pero el autor prefiere recurrir a diseñar unas malvados más próximos al cómic americano que a una novela histórica seria. ¿La novela puede ser entretenida? Sí, ¿Fácil de leer? También. Pero no se toma muy en serio a sí misma como si su autor, avispado productor y guionista, estuviera pensando en el episodio piloto de una serie para la televisión francesa.      

CORAZÓN DE LEÓN

RICARDO I Y SUS DOBLES

El rey Ricardo I de Inglaterra es uno de los monarcas que el cine mejor ha retratado, mostrando casi siempre una imagen positiva de él. El apodo con que ha pasado a la Historia, "Corazón de león", lo retrata como un rey valiente y caballeroso, paradigma de todas las virtudes. Pero la revisión del personaje por los historiadores no siempre lo deja quedar en tan buen lugar.

Nacimiento. Ricardo nació en 1157. Fue el tercer hijo varón de Enrique II de Inglaterra y Leonor de Aquitania. Y aunque el primer varón nacido, Guillermo murió con dos años, el siguiente Enrique el joven, fue considerado el heredero, y llegó estar asociado al trono con su padre. Rubio, de tez pálida, ojos claros, atractivo, con el tiempo Ricardo llegó a ser un hombre muy alto para su época (algunos dicen que casi 1,96). Un retrato del pintor Blondel (1751-1853) ) refleja esa imagen de monarca fuerte. El mítico actor Wallace Beery, todo un clásico de las películas de aventuras, interpretó al rey en dos ocasiones cuando el cine aún era mudo, en "Robin de los bosques" (1922) y "Ricardo, corazón de león" (1923).
Infancia. El hijo favorito de la reina Leonor, fue llevado por ella a Aquitania cuando sólo tenía 8 años. Se le puso preceptores, y aprendió la lengua de Oc, y el francés se convirtió en su idioma, olvidando casi por completo el inglés. Fue nombrado duque de Aquitania en 1168 y conde de Poitiers en 1172, afianzando aún más sus raíces continentales.  El cuadro de Abraham Cooper (1787-1868), pintor inglés especializado en batallas, pinta al rey Ricardo en la Batalla de Ascalón (1099). Henry Wilcoxon es el primer Ricardo en el cine sonoro en la película "Las cruzadas" (1935).
Juventud.  En 1173 su hermano Enrique acude a Francia para convencer a sus hermanos de que se alíen en contra de su padre el rey y lo derroquen, repartiéndose el reino. Ricardo, y su hermano menor Godofredo, se suman a la revuelta, apoyados por su madre y el rey francés. Finalmente Enrique II sofoca la revuelta de sus hijos, y recluye a la intrigante madre. Con 17 años, Ricardo fue el último de los hijos en seguir contra su padre, a quien finalmente pidió perdón. Un cuadro de Glyn Warren Philpot (1884-1937) recoge la partida del rey en 1189 hacia las cruzadas. Anthony Hopkins es el hijo rebelde  en "El león en invierno" (1968).
Las revueltas. Desde 1179 se suceden las rebeliones en sus posesiones francesas. Los señores locales y los campesinos no están muy de acuerdo con la cruel manera de gobernar del "caballeroso" Ricardito. Éste se calza las espuelas, se viste la armadura, y sofoca a los rebeldes a golpe de espada. En algunas ocasiones echa mano de la entrepierna, y así en las revueltas del condado de Angulema de 1181 y 1182 "...tomó por la fuerza a las señoras, hijas y parientes de sus hombres libres y las hizo sus concubinas. Y luego de haber extinguido el ardor de su lujuria  con ellas, echó mano de sus soldados para lo mismo". Y eso que algún historiador afirma que a Ricardo le gustaban más los chicos. Benjamin Robert Haydon (1786-1846) también elige un tema de las cruzadas para escenificar un momento de la vida del rey Ricardo, cuando se le entregan las llaves de la ciudad de Acre. Ian Hunter tendrá su papel como rey en "Robin de los bosques" (1938).
Heredero. Los enfrentamientos con su padre siguen, y éste autoriza a su hijo mayor a que invada los territorios del díscolo Ricardo. En 1183 muere Enrique el joven, y de pronto el hijo rebelde se convierte en el mayor de los hijos del rey de Inglaterra, y posible sucesor al trono. Los conflictos siguen hasta 1189 en que el "buen" príncipe se alía con el enemigo natural de su padre, es decir el francés, y lo derrotan en el campo de batalla. Enrique II nombra heredero del trono inglés a Ricardo y muere dos días después de la derrota. El cadáver del rey inglés sangra por la nariz en presencia de Ricardo, los supersticiosos afirman que es la manera de acusarlo de su muerte. El estadounidenses Benjamín West (1738-1820) recoge en uno de sus cuadros el momento en que el príncipe Juan jura sumisión a su hermano el rey Ricardo. En "El talismán" (1954) George Sanders interpreta a Ricardo en Tierra Santa.
La Coronación. Ricardo fue coronado rey de Inglaterra el 3 de septiembre de 1189. No permitió la presencia en la ceremonia ni de mujeres ni de judíos, alegando que era la coronación de un cruzado. Eso fue interpretado por el pueblo como un permiso explícito para atacar a los semitas. Las matanzas y asaltos fueron de tal calibre que al final tuvo que intervenir el rey con un escrito pidiendo que se dejara en paz a los judíos. La leyenda decía que los Plantagenet tenían sangre del diablo, y el Arzobispo de Canterbury llegó a afirmar de su rey: "Si no es un hombre de Dios, entonces lo es del Diablo." Una ilustración del italiano Fortunino Matania (1881-1963) refleja el lado más belicoso del monarca en plena cruzada contra el Islam en Tierra Santa. En una aparición fugaz Sean Connery es Ricardo I en "Robin Hood, príncipe de los ladrones"(1991).
La Boda. Antes de partir hacia Tierra Santa a las cruzadas había que garantizar la sucesión al trono, para ello Ricardo se casa en mayo de 1191 con Berenguela, hija de Sancho VI de Navarra. Al rey le tienen que "recordar la destrucción de Sodoma y abstenerse de actos ilícitos." Es decir que al buen monarca tenía cierta debilidad por las popas, y no precisamente  las de los barcos. Sin embargo algo debió de pasar pues la nueva reina volvió por su cuenta a Inglaterra, dejando que su maridito se entretuviera con los cruzados. Una miniatura medieval muestra al rey en compañía de su esposa cruzando el mar desde Chipre. Patrick Stewart abandona la "Enterprise" para ponerse en la piel del rey Ricardo en la comedia "Las locas aventuras de Robín Hood"(1993).
Las Cruzadas. En 1191 Ricardo desembarca en Acre y comienza su participación en la cruzada en Tierra Santa, aunque anteriormente había participado en las campañas de Sicilia y Chipre. El entendimiento entre los jefes cruzados no fue muy bueno, y el carácter del rey inglés tampoco debió de ayudar mucho. Después de derribar el pendón de Leopoldo que ondeaba al lado del francés y el inglés, éste abandonó la cruzada, y poco después lo hizo el rey francés. Ricardo se quedó sin aliados. Pactó una tregua con Saladino y decidió volver a su tierra en 1192. El pintor Salomon Alexander Hart (1806-1881) representa una escena que simbolizaba el respeto mutuo que se creía sentían Ricardo y Saladino, en ella presenta al rey enfermo atendido por el sultán, momento ficticio extraído de la novela "El talismán". En el film "El reino de los cielos"(2004) Iain Glen es el rey Ricardo.
Prisión. En 1192 a su regreso de Tierra Santa un naufragio obliga al rey Ricardo a cruzar la Europa dominada por su antiguo aliado Leopoldo V de Austria. Capturado por no ser muy discreto o por un mala disfraz, terminó en manos del emperador Enrique VI de Alemania. Nadie quería su liberación, y aunque era bien tratado, el rey clamaba por su libertad. Su madre Leonor reunió el rescate, y en 1194 fue liberado. El rey de Francia advirtió al hermano del rey, Juan: "Cuidate, el demonio anda suelto". David Maclise pinta en 1839 una escena que ilustra el mítico encuentro entre el rey Ricardo y Robin Hood. Danny Huston es Ricardo I en "Robín Hood" (2010) con Russell Crowe como el bandido.
Muerte. No permaneció mucho tiempo en Inglaterra, y pronto volvió a sus posesiones en Francia. Fue sitiando un castillo en el Lemosín francés donde encontró la muerte en 1199. Riéndose de un ridículo personaje que desde las murallas disparaba con una ballesta, mientras se protegía de las flechas con una sartén, recibió un disparo de éste en el hombro. La herida no era mortal, pero la infección trajo la gangrena, y con ella la muerte. El rey inglés apenas hablaba ingles, había pasado sólo 6 meses como rey de su país, y como lo definió un historiador británico: "Fue un mal hijo, mal esposo y mal rey, pero un valiente y espléndido soldado". Philip James de Loutherbourg (1740-1812) refleja la parte más guerrera del rey en su cuadro "Ricardo I en Palestina" de 1812. En la crepuscular pero interesante película "Robín y Marian" (1976 ) se relataba la muerte del rey, papel interpretado por Richard Harris.